Y la amaba tanto que iba todos los días a esperarla a su trabajo y ella, para variar, como siempre me decía que no.
Me bastaba con verla, con apreciarla y ver como a tientas se iba por el camino, palpando paredes y tocando postes para no perderse y yo, siempre detrás de ella sigilosamente cuidando de sus pasos. Tenia suerte de que la conocía y una amiga suya se dio cuenta que siempre paraba pendiente de ella, pero no en un afán acosador, mi mirada le mostraba cuanto yo la amaba y me la presento.
Para variar como es siempre en todas las historias de amor, la persona amada no se daba cuenta de quien la ama.
Su amiga siempre me daba ánimos y me aumentaba la moral diciendo que ella hablaba de mi, que decía que le agradaba; yo sabia que era mentira pero moría con sus comentarios.
Iba con el volkswagen que me compre, uno verde bien bonito; iba a recogerla todos los días; a veces chocolates, a veces ramos de flores pero siempre le traía algo y ella, para variar, siempre me rechazaba pero como fiel lazarillo siempre cuidaba de sus pasos, no se como trabajaría pero su amiga siempre la cuidaba y yo muy feliz con verla bien.
Y si... la amaba tanto que a pesar de sus tantos "no" hubo un día en el que existió un si y la ame aun mas.
Mis días eran maravillosos, eran de pura felicidad, armonía y paz; me los pasaba con ella, llegaba del trabajo y siempre me esperaba con algo de comer, tan linda ella que no podría ni ver para cocinar pero lo hacia.
Y la amaba, la amaba tanto hasta que llego ese día, un maldito día, un desgraciado día.
Un vil borracho, no teniendo el debido cuidado, la atropello, la arraso y la mato.
Lo busque, lo busque por todos lados y lo encontré y lo mate, lo mate con mis propias manos, lo ahorque, lo golpee y lo patee, lo masacre, le corte la cara, le arranque los ojos, le mutile el cuerpo y llore.
Llore porque sabia que cuando llegaría a mi casa, no habría el bello aroma de mi amada, no habrían sus caricias ni su comida caliente esperando. Habría soledad, pura soledad.
Me daba igual ir a donde sea, mi frustración no tenia limites ni nada que lo calmara.
Fui buscado por mi crimen y fui condenado pero yo la amaba tanto que aun en la cárcel, la seguía amando.
Pero ya quedan pocos días para mi liberación, mi buen comportamiento y mi buena conducta y el abogado que me pagaron acortaron mi condena que bien hubiera sido pagada con el mismo precio, pero no lo fue.
Ahora trabajare y trabajare y un castillo construiré y beberé y beberé y con su recuerdo dormiré porque así como la amaba tanto, aun la amo tanto y la seguiré amando...
Y si... cada día que pasa, me voy quedando sin vista, sin visión, así como mi amada igual yo...
un pequeño espacio, para dejar a mi mente a su libre albedrío...
martes, 10 de septiembre de 2013
Dame solo un beso, que me alcance hasta morir. (Intermedio 2.1)
— ¿Así que todo bien?
— La verdad que si... ando algo volado pero todo bien.
— El otro día andaba caminando por El Oriental y lo vi al europeo con su flaquita, ese huevon ya tiene su hijo y anda como las huevas con un culo de mujeres... y su flaquita no le dice nada...
— Si... ese huevon es una cagada...
— Adivina mas bien...
— Que sucedió esta vez
— Andaba pues por el mercado San Ignacio porque quería volver a comer una de esas papitas rellenas bien power y voy viendo a mi ex, ¿Te acuerdas?
— ¿Cual? ¿La chibola?
— Si...
— Que fue
— La verdad que si... ando algo volado pero todo bien.
— El otro día andaba caminando por El Oriental y lo vi al europeo con su flaquita, ese huevon ya tiene su hijo y anda como las huevas con un culo de mujeres... y su flaquita no le dice nada...
— Si... ese huevon es una cagada...
— Adivina mas bien...
— Que sucedió esta vez
— Andaba pues por el mercado San Ignacio porque quería volver a comer una de esas papitas rellenas bien power y voy viendo a mi ex, ¿Te acuerdas?
— ¿Cual? ¿La chibola?
— Si...
— Que fue
— Estaba comprando mis papitas cuando escucho a un niño llorar y volteo a ver y era ella cargando a su hijito... y un gilazo a su lado, que supongo seria su pareja...
— ¡¡No me jodas!!
— Si huevon... y esta cagadasa...
— ¿Que chucha? ¿Tanto así?
— Una total cagada... que habrá sido de ella...
— Ahhhh mas bien quería contarte que el otro día, ya que estabas ausente me llamo Munth y me pregunto por ti, me dijo que Eugene estaba llorando por ti, chupa y chupa, que no sabe quien le diria que te mataron.
— Hahahahaha ¡¿Pero que carajos?!
— Le dije que era mentira, espero se tranquilice y que se de cuenta de que es un floraso.
— Matias de mierda... que andará hablando y peor aun que me tuve que largar todo el mundo le creerá sus mierdas...
— Hahahaha, fácil que si pero tranquilo, mas bien ¡Salud! y alístate.
— Aun falta mucho y mas bien ya que tenemos tiempo, te contare que sucedió.
— Ahhhh verdad ¿Que fue ah?
— Al terminar esas mierdas me fui para el norte, estuve en una zona algo desértica, por las costas Trujillanas y puta madre... que vida que me di...
— Hahahaha la verdad que no quise preguntarte nada, porque pensé que era lo mejor.
— De cierta manera si pero ya estoy mejor, hahahaha, termine alojandome en una especie de casa hotel, una casa enorme muy muy grande de tres pisos con cuatro piscinas, un par de patios grandazos, full cocinas en el primer piso y en un patio mas pequeño que daba a la salida de las cocinas estaban los lavaderos.
— ¿Que chucha? Esa huevada era una hacienda.
— Hahahaha fácil... la cuestión es que cuando llegue el primer día, a las justas y tenia para un menú pero vinieron varias chicas y no las vi bien pero me auxiliaron, quizás porque me verían ensangrentado y con el traje hecho tirones.
— Y Mathew, ¿Como quedo ese pendejo? ¿Lo mataste?
— Ese maricón escapo, vino su gente y en la confusión escapo, pero escuche cosas, muchas cosas y el nombre de Munth... pero eso te cuento después que por ahora quiero pensar en el buen trato que recibí en "Mesa Verde", así se llama esa hacienda, hahahahaha.
— No te preocupes, te entiendo, mas bien cuéntame eso de "buen trato" hahahahaha, maldito pendejo.
— Lo curioso es que no me llevaron al hospital seria porque en ese lugar solo había posta, me atendieron ahí mismo. Cuando reaccione estaba vendado, bañado y con ropas interiores nuevas, lo que pude ver después fue que parcharon mi ropa y mis botas; no tocaron ni mi escopeta ni mi revolver.
— Que bien huevon...
— Resulto que una de las flaquitas que me atendió cuando llegue, se enamoro de mi y se dedico a atenderme, había dormido casi tres días seguidos y durante ese tiempo ella remendó mis ropas y mis botas, limpio mis armas y me atendió.
— ¡¿Que?!
— Hahahahaha si huevon y se llama Magdalena Esther.
— Mira tu... como la virgen.
— Si, hahaha, los días pasaron y me quede con ella, resulto que es la sobrina de la dueña de todo Mesa verde que la dueña es viuda y tuvo dos hijas, que murieron. No me contó bien como fallecieron pero pareciera que fueron asesinadas.
— ¡Chucha!... por cierto, ese nombre de Mesa Verde me suena... No se donde pero lo he escuchado...
— Bueno, la cuestión es que me la pase muy bien durante esos días, Esther tenia unos primitos que solían jugar conmigo, íbamos a las piscinas, lavábamos las ropas y las sabanas de todo Mesa Verde, les ayudaba en todo lo que podía; conocí a unos italianos, también caza recompensas que usaban rifles y me enseñaron a usarlo y en ese trajín pasaron los días. Ni cuenta me di y mira, cuanto tiempo ha pasado.
— Si pues, casi te vas para el año...
— Un día me soñé contigo y con Munth, soñaba que Carrocita se chocaba y que Eugene estaba vestida de negro y lloraba. Fue cuando me di cuenta que era tiempo de regresar, que ya mucho tiempo había dejado ir.
— Y bien que regresaste, te estuvimos esperando bastante y hacías falta, mucha falta.
— Ahhh si... lo peor es que me entere que Julia esta ahora con Matias, que fuera de todas las mierdas que le hice y que le hicimos, sigue vivo y reunió mas gente...
— Fácil ese huevon quiere cagarnos.
— Pienso lo mismo... y lo otro es Munth, cuando lo nombraron me dieron a entender que ese huevon también ha tenido problemas, no creo que con Matias pero creo que con un aliado suyo de gran importancia.
— ¿Que?
— Si... cuando estuve a punto de matar a Matias, escuche que llegaban varias motos y ahí fue cuando me dispararon...
— ¡La herida del hombro!
— Así es, tuve suerte de que me dieran en el hombro y no en la cara o la cabeza. El disparo me derribo y no tuve fuerzas para darle el golpe final a Matias y a las justas me escondí, es ahí cuando llegaron un montón de motos y a lo que pude ver desde donde estaba, un huevon bien alto con cabello largo recogió a Matias y este gil le dijo "Ha escapado, sigue vivo, le comentara a Munth" y ese huevon alto que te digo grito no se que huevadas, pero solo entendí Mungrauth.
— Chucha... ¿Y le comentaste algo a Munth?
— No tío ni mierda, aun no... Pareciera que el gil de Matias piensa que yo los involucre a toditos ustedes, cuando a las justas y el que sabe un poco eres tu.
— ¿Le comentaras?
— Creo que si, por el bien de todos ustedes, creo que ya es tiempo de contarles todo y de ponerle un fin a todo esto de una vez, antes de que pasen cosas peores.
— Dale tio, que por estos dias anduve soñando full lunas rojas. Es tiempo de spokey dokey huevon
— Hahahahaha, Creo que si...
Se recomienda leerse con estas dos canciones de fondo y en el respectivo orden...
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— ¡¡No me jodas!!
— Si huevon... y esta cagadasa...
— ¿Que chucha? ¿Tanto así?
— Una total cagada... que habrá sido de ella...
— Ahhhh mas bien quería contarte que el otro día, ya que estabas ausente me llamo Munth y me pregunto por ti, me dijo que Eugene estaba llorando por ti, chupa y chupa, que no sabe quien le diria que te mataron.
— Hahahahaha ¡¿Pero que carajos?!
— Le dije que era mentira, espero se tranquilice y que se de cuenta de que es un floraso.
— Matias de mierda... que andará hablando y peor aun que me tuve que largar todo el mundo le creerá sus mierdas...
— Hahahaha, fácil que si pero tranquilo, mas bien ¡Salud! y alístate.
— Aun falta mucho y mas bien ya que tenemos tiempo, te contare que sucedió.
— Ahhhh verdad ¿Que fue ah?
— Al terminar esas mierdas me fui para el norte, estuve en una zona algo desértica, por las costas Trujillanas y puta madre... que vida que me di...
— Hahahaha la verdad que no quise preguntarte nada, porque pensé que era lo mejor.
— De cierta manera si pero ya estoy mejor, hahahaha, termine alojandome en una especie de casa hotel, una casa enorme muy muy grande de tres pisos con cuatro piscinas, un par de patios grandazos, full cocinas en el primer piso y en un patio mas pequeño que daba a la salida de las cocinas estaban los lavaderos.
— ¿Que chucha? Esa huevada era una hacienda.
— Hahahaha fácil... la cuestión es que cuando llegue el primer día, a las justas y tenia para un menú pero vinieron varias chicas y no las vi bien pero me auxiliaron, quizás porque me verían ensangrentado y con el traje hecho tirones.
— Y Mathew, ¿Como quedo ese pendejo? ¿Lo mataste?
— Ese maricón escapo, vino su gente y en la confusión escapo, pero escuche cosas, muchas cosas y el nombre de Munth... pero eso te cuento después que por ahora quiero pensar en el buen trato que recibí en "Mesa Verde", así se llama esa hacienda, hahahahaha.
— No te preocupes, te entiendo, mas bien cuéntame eso de "buen trato" hahahahaha, maldito pendejo.
— Lo curioso es que no me llevaron al hospital seria porque en ese lugar solo había posta, me atendieron ahí mismo. Cuando reaccione estaba vendado, bañado y con ropas interiores nuevas, lo que pude ver después fue que parcharon mi ropa y mis botas; no tocaron ni mi escopeta ni mi revolver.
— Que bien huevon...
— Resulto que una de las flaquitas que me atendió cuando llegue, se enamoro de mi y se dedico a atenderme, había dormido casi tres días seguidos y durante ese tiempo ella remendó mis ropas y mis botas, limpio mis armas y me atendió.
— ¡¿Que?!
— Hahahahaha si huevon y se llama Magdalena Esther.
— Mira tu... como la virgen.
— Si, hahaha, los días pasaron y me quede con ella, resulto que es la sobrina de la dueña de todo Mesa verde que la dueña es viuda y tuvo dos hijas, que murieron. No me contó bien como fallecieron pero pareciera que fueron asesinadas.
— ¡Chucha!... por cierto, ese nombre de Mesa Verde me suena... No se donde pero lo he escuchado...
— Bueno, la cuestión es que me la pase muy bien durante esos días, Esther tenia unos primitos que solían jugar conmigo, íbamos a las piscinas, lavábamos las ropas y las sabanas de todo Mesa Verde, les ayudaba en todo lo que podía; conocí a unos italianos, también caza recompensas que usaban rifles y me enseñaron a usarlo y en ese trajín pasaron los días. Ni cuenta me di y mira, cuanto tiempo ha pasado.
— Si pues, casi te vas para el año...
— Un día me soñé contigo y con Munth, soñaba que Carrocita se chocaba y que Eugene estaba vestida de negro y lloraba. Fue cuando me di cuenta que era tiempo de regresar, que ya mucho tiempo había dejado ir.
— Y bien que regresaste, te estuvimos esperando bastante y hacías falta, mucha falta.
— Ahhh si... lo peor es que me entere que Julia esta ahora con Matias, que fuera de todas las mierdas que le hice y que le hicimos, sigue vivo y reunió mas gente...
— Fácil ese huevon quiere cagarnos.
— Pienso lo mismo... y lo otro es Munth, cuando lo nombraron me dieron a entender que ese huevon también ha tenido problemas, no creo que con Matias pero creo que con un aliado suyo de gran importancia.
— ¿Que?
— Si... cuando estuve a punto de matar a Matias, escuche que llegaban varias motos y ahí fue cuando me dispararon...
— ¡La herida del hombro!
— Así es, tuve suerte de que me dieran en el hombro y no en la cara o la cabeza. El disparo me derribo y no tuve fuerzas para darle el golpe final a Matias y a las justas me escondí, es ahí cuando llegaron un montón de motos y a lo que pude ver desde donde estaba, un huevon bien alto con cabello largo recogió a Matias y este gil le dijo "Ha escapado, sigue vivo, le comentara a Munth" y ese huevon alto que te digo grito no se que huevadas, pero solo entendí Mungrauth.
— Chucha... ¿Y le comentaste algo a Munth?
— No tío ni mierda, aun no... Pareciera que el gil de Matias piensa que yo los involucre a toditos ustedes, cuando a las justas y el que sabe un poco eres tu.
— ¿Le comentaras?
— Creo que si, por el bien de todos ustedes, creo que ya es tiempo de contarles todo y de ponerle un fin a todo esto de una vez, antes de que pasen cosas peores.
— Dale tio, que por estos dias anduve soñando full lunas rojas. Es tiempo de spokey dokey huevon
— Hahahahaha, Creo que si...
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☼ Historias:
§ Intermedios:
Mi mundo de hombre (Intermedio 1)
Llovía sin parar esa noche, aquella noche fría y húmeda.
— Aramiz, creo que las cosas que pasaron deben de quedarse ahí y debemos de olvidarnos de algo que quizás pudo darse. — Me dijo Julia.
Yo sentía que la lluvia se llevaba mis fuerzas y las ganas de vivir.
— Julia... Nena, tu sabes... — Y me interrumpió.
— Gabriel no vuelvas a llamarme "Nena" por favor, ahora continua si no terminaste. — Y con esas palabras termino de darme la sensación a insecto que sentía en ese instante.
— Bueno Julia, tu sabes que di lo mejor de mi por esto que teníamos y viendo que no quieres saber nada de mi, creo que lo mejor sera decir adiós y olvidarnos el uno del otro. Si falle, porque se que falle no fue porque quisiera que eso sucediera, las cosas pasaron, se dieron así; cometí un error lo se y si el que me perdones o disculpes no significa que regresemos o retomemos lo nuestro ok, te entiendo. — Y no pude mas, mis ojos se llenaron de mi sentimiento y empezaron a caer unas gotas que con la lluvia en mi rostro eran como nada. — En verdad quise tener una vida contigo, Julia... — Insistí.
— Gabriel si te perdono y podríamos intentarlo pero no es el error, eres tu y es esa vida que llevas. Discúlpame tu a mi, pero no puedo vivir con alguien que tenga una vida como la tuya y que mucho menos se dedique a hacer lo que tu haces. No puedo Gabriel, eso va en contra de todo lo que creo y hago. Discúlpame por ser tan egoísta. —
Se acerco a mi que tenia la cabeza gacha, la tomo entre sus manos y me beso por ultima vez. La lluvia se llevaba nuestros sentimientos y creo que para ambos ese momento fue como un nuevo nacer.
No me miro a los ojos, solo volteo y subió al auto que la esperaba.
Termine de llorar me acomode el chaleco y arregle mi cabello que caía por mi cara, prendí un cigarro, mire hacia el cielo y pensé que ese era el precio a mis fechorías.
El precio había sido esa mujer, el precio era mi sentimiento, el precio era mi amor, el precio esa vez, fue Julia.
Se recomienda leerse con esta canción de fondo:
► James Brown - It's a man's world
— Aramiz, creo que las cosas que pasaron deben de quedarse ahí y debemos de olvidarnos de algo que quizás pudo darse. — Me dijo Julia.
Yo sentía que la lluvia se llevaba mis fuerzas y las ganas de vivir.
— Julia... Nena, tu sabes... — Y me interrumpió.
— Gabriel no vuelvas a llamarme "Nena" por favor, ahora continua si no terminaste. — Y con esas palabras termino de darme la sensación a insecto que sentía en ese instante.
— Bueno Julia, tu sabes que di lo mejor de mi por esto que teníamos y viendo que no quieres saber nada de mi, creo que lo mejor sera decir adiós y olvidarnos el uno del otro. Si falle, porque se que falle no fue porque quisiera que eso sucediera, las cosas pasaron, se dieron así; cometí un error lo se y si el que me perdones o disculpes no significa que regresemos o retomemos lo nuestro ok, te entiendo. — Y no pude mas, mis ojos se llenaron de mi sentimiento y empezaron a caer unas gotas que con la lluvia en mi rostro eran como nada. — En verdad quise tener una vida contigo, Julia... — Insistí.
— Gabriel si te perdono y podríamos intentarlo pero no es el error, eres tu y es esa vida que llevas. Discúlpame tu a mi, pero no puedo vivir con alguien que tenga una vida como la tuya y que mucho menos se dedique a hacer lo que tu haces. No puedo Gabriel, eso va en contra de todo lo que creo y hago. Discúlpame por ser tan egoísta. —
Se acerco a mi que tenia la cabeza gacha, la tomo entre sus manos y me beso por ultima vez. La lluvia se llevaba nuestros sentimientos y creo que para ambos ese momento fue como un nuevo nacer.
No me miro a los ojos, solo volteo y subió al auto que la esperaba.
Termine de llorar me acomode el chaleco y arregle mi cabello que caía por mi cara, prendí un cigarro, mire hacia el cielo y pensé que ese era el precio a mis fechorías.
El precio había sido esa mujer, el precio era mi sentimiento, el precio era mi amor, el precio esa vez, fue Julia.
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► James Brown - It's a man's world
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☼ Historias:
§ Intermedios:
Y para que leer, periódico de ayer (3)
"Cállate, cállate, cállate" me repetía a mi mismo y el pecho me oprimía a mas no poder. Sentía un nerviosismo tremendo y la desesperación me agobiaba y nuevamente me decía a mi mismo que callara cuando no había dicho palabra alguna, me repetía esa misma palabra y me aferraba mas al revolver que tenia en una mano mientras que la otra no podía empuñar la navaja. La luz tenue que venia de algún poste que estaría a ciertos metros de donde estaba me daba cierta comodidad como desesperanza, cuando de pronto escuche pasos, pasos que venían y me apoye tanto como pude a la pequeña pared que me servia de escondite, "Maldita sea me van a encontrar si no hago algo..." pensé y empece a ver a todos lados, posibles escapes, posibles escondites, posibles armas, miraba todo con el afán de encontrar algo que me ayudara y... nada... no encontré nada y los pasos cada vez se escuchaban mas fuerte, mas claros, mas cercanos...
— ¡¡Aramiz!! Juro que vas a pagar por esto, y si deseas algo de piedad deja de esconderte y ven ahora mismo. ¡No seas cobarde! ¡Aramiz!.— Escuche que gritaba Matthew, ese ingles con el que compartiera en otros tiempos muchas cosas y que llegáramos a querernos tanto como a hermanos. — ¡Aramiz! Si Margareth estuviera aquí no estarías con esa actitud de cobarde... ¡Eres un maricón de mierda! ¡Siempre lo fuiste, Aramiz!. —
Matthew no estaba solo, eso era muy obvio, lo mas probable es que lo estarían acompañando esos gemelos maricones, que lo único en que se preocupaban era por peinarse y tener bien maquilladita la cara, hasta para luchar y matar eran unos maricones. Y yo sabiendo eso, era obvio que no saldría y para empeorar, conociendo a ese par apuesto que al enterarse que estaría en la misma ciudad con Matthew habrían juntado a toda su pandilla de amanerados para darme mi merecido o en el mejor o peor de los casos, matarme.
Escuche mas pasos y me di cuenta que no había estado equivocado, Matthew había llamado a los gemelos amanerados y ellos habían llamado a su pandilla de amanerados que si mal no recordaba, sacando bien mis cuentas habría un total de 13 amanerados y un varón (Matthew), todos con ganas de descuartizarme o en el mejor o peor de los casos matarme.
Ya no podía mas, me sentía como un niño indefenso, como una rata con toda una serpiente enroscandome el cuerpo y esperando el momento exacto para aplastar todos mis órganos internos y de repente vino a mi la actitud que siempre me hizo salir airoso de las peores situaciones y me relaje, me relaje completamente, los pasos los sentía ya en mi cabecera.
— ¡Matias, Matias, Matias...! ¡¿Era necesario acaso que llamaras a estos amanerados de mierda?!.— Grite y sentí que los pasos pararon.
— Ohhh... Pero si es la rata de cloaca, traidor maldito, te atreves a decir palabra alguna... Si Margar... — Y antes de que terminara la frase lo interrumpí.
— ¡¡Aramiz!! Juro que vas a pagar por esto, y si deseas algo de piedad deja de esconderte y ven ahora mismo. ¡No seas cobarde! ¡Aramiz!.— Escuche que gritaba Matthew, ese ingles con el que compartiera en otros tiempos muchas cosas y que llegáramos a querernos tanto como a hermanos. — ¡Aramiz! Si Margareth estuviera aquí no estarías con esa actitud de cobarde... ¡Eres un maricón de mierda! ¡Siempre lo fuiste, Aramiz!. —
Matthew no estaba solo, eso era muy obvio, lo mas probable es que lo estarían acompañando esos gemelos maricones, que lo único en que se preocupaban era por peinarse y tener bien maquilladita la cara, hasta para luchar y matar eran unos maricones. Y yo sabiendo eso, era obvio que no saldría y para empeorar, conociendo a ese par apuesto que al enterarse que estaría en la misma ciudad con Matthew habrían juntado a toda su pandilla de amanerados para darme mi merecido o en el mejor o peor de los casos, matarme.
Escuche mas pasos y me di cuenta que no había estado equivocado, Matthew había llamado a los gemelos amanerados y ellos habían llamado a su pandilla de amanerados que si mal no recordaba, sacando bien mis cuentas habría un total de 13 amanerados y un varón (Matthew), todos con ganas de descuartizarme o en el mejor o peor de los casos matarme.
Ya no podía mas, me sentía como un niño indefenso, como una rata con toda una serpiente enroscandome el cuerpo y esperando el momento exacto para aplastar todos mis órganos internos y de repente vino a mi la actitud que siempre me hizo salir airoso de las peores situaciones y me relaje, me relaje completamente, los pasos los sentía ya en mi cabecera.
— ¡Matias, Matias, Matias...! ¡¿Era necesario acaso que llamaras a estos amanerados de mierda?!.— Grite y sentí que los pasos pararon.
— Ohhh... Pero si es la rata de cloaca, traidor maldito, te atreves a decir palabra alguna... Si Margar... — Y antes de que terminara la frase lo interrumpí.
— No metas a Margareth en esto, deja tu de ser el cobarde y no la metas en esto, que lo que paso es solo entre tu, yo y aquellas personas que ya no están mas aquí.
— ¡¡Ay!!... Pero si es el hijo prodigo de la hermandad, aquel que se atrevió a engañarnos, matarnos ¡Incluso a Margareth! ¿No es así? ¿Aramiz el traidor?. — Dijo Alondra, que se abría paso y se paraba junto a Matthew cuyo verdadero nombre era Alonso, uno de los gemelos.
— Cierra el hocico marica de mierda; tu, tu hermano y tu pandilla de balerinas no deberían de estar aquí, esto es cosa de hombres...
—Aramiz... — Empezó a hablarme Matthew — Te recuerdo que en las circunstancias en las que estas, no te dan la oportunidad de dirigirte así a mi y a los demás, así que te pido que te calmes que dejes tu oratoria de mediocre y que salgas de una puta vez del agujero de donde carajos estas. ¡Aramiz! — Grito Matthew que se impacientaba.
Todo me llegaba al pincho, tenia la actitud alpinchista mas desahuevadora del mundo. Mire bien y en la desesperación no había visto que mas allá habían pedazos de pared en el suelo, serian de algún muro que cayera y sus restos yacían por todo el recinto en el que estaba. Cogí la navaja y la guarde en la cacha, mire rápidamente las balas de mi revolver y vi que me quedaban solo 4 balas, en la chaqueta tenia dos cargadores lo que me hacia un total de 16 disparos, lo justo y necesario para matar a todos, hasta podía meterle un par de balazos mas a los gemelos. Empece a intentar llegar a esos escombros para tratar de hacerme un pequeño muro y disparar desde ahí, de pronto sentí en mi espalda dos barazos que me derribaron al piso.
— ¡Sujétenlo! — dijo Matthew a los tipos que me derribaron. — Antes de darte tu merecido, querido Aramiz, déjame verte bien por ultima vez. Levantenle la cara, miren como luce un traidor...— Y los amanerados me sujetaron tan fuerte como pudieron y uno de ellos vino y me levanto el rostro, otro de ellos se acerco y me beso una mejilla, los gemelos se pararon al costado de Matthew y me miraban como si vieran algo que nunca hubieran visto.
— ¡¡Ay!!... Pero si es el hijo prodigo de la hermandad, aquel que se atrevió a engañarnos, matarnos ¡Incluso a Margareth! ¿No es así? ¿Aramiz el traidor?. — Dijo Alondra, que se abría paso y se paraba junto a Matthew cuyo verdadero nombre era Alonso, uno de los gemelos.
— Cierra el hocico marica de mierda; tu, tu hermano y tu pandilla de balerinas no deberían de estar aquí, esto es cosa de hombres...
—Aramiz... — Empezó a hablarme Matthew — Te recuerdo que en las circunstancias en las que estas, no te dan la oportunidad de dirigirte así a mi y a los demás, así que te pido que te calmes que dejes tu oratoria de mediocre y que salgas de una puta vez del agujero de donde carajos estas. ¡Aramiz! — Grito Matthew que se impacientaba.
Todo me llegaba al pincho, tenia la actitud alpinchista mas desahuevadora del mundo. Mire bien y en la desesperación no había visto que mas allá habían pedazos de pared en el suelo, serian de algún muro que cayera y sus restos yacían por todo el recinto en el que estaba. Cogí la navaja y la guarde en la cacha, mire rápidamente las balas de mi revolver y vi que me quedaban solo 4 balas, en la chaqueta tenia dos cargadores lo que me hacia un total de 16 disparos, lo justo y necesario para matar a todos, hasta podía meterle un par de balazos mas a los gemelos. Empece a intentar llegar a esos escombros para tratar de hacerme un pequeño muro y disparar desde ahí, de pronto sentí en mi espalda dos barazos que me derribaron al piso.
— ¡Sujétenlo! — dijo Matthew a los tipos que me derribaron. — Antes de darte tu merecido, querido Aramiz, déjame verte bien por ultima vez. Levantenle la cara, miren como luce un traidor...— Y los amanerados me sujetaron tan fuerte como pudieron y uno de ellos vino y me levanto el rostro, otro de ellos se acerco y me beso una mejilla, los gemelos se pararon al costado de Matthew y me miraban como si vieran algo que nunca hubieran visto.
— Para ser un traidor, eres bien simpático... — dijo Alondra y su hermano se acerco lo mas que pudo a mi cara y aprovechando que estaba tan cerca, lleve mi cabeza para atrás y le metí un cabezazo que lo dejo tirado en el suelo sangrando, creo que le había roto la nariz y tuve cierto mareo porque a mi también me dolió.
Los que me sujetaban me dieron puñetazos en la cara y los otros quisieron llenarme de patadas pero Matthew los paro.
— ¡Esperen! Antes de todo quiero que este consciente, quiero marcarle la cara a este traidor... — Y saco una navaja de su gabardina y caminaba lentamente hacia mi, los que me sujetaban me agarraron con mas fuerza, el que me sujetaba la cara me la limpio y me la levanto, intentaba moverme pero no me dejaban, no podía hacer nada, me iban a cortar la cara y eso me enfurecía terriblemente, "Carajo, carajo, carajo" pensaba cuando de pronto alguien grito...
— ¡Hou! ¡Hou! ¡Hou! ¡Vaya! Pero si es todo un grupo de abusivos. Que cobardes son, tantos huevones contra solo uno. — Grito Arkin que aparecía de la nada con su bastón en hombros y una metralleta en una mano, todos voltearon sorprendidos y Arkin disparo a quema ropa, aprovechando la situación me deshice de los que me sujetaban, los gemelos saltaron rápidamente al igual que Matthew a buscar refugio, yo fui para mi escondite anterior. Para esto, Arkin había matado como a 6 y se había ocultado detrás de un pequeño muro que había en el callejón.
— ¡¡El destino lo quiso así Matias!! — grite y empece a reír.
— ¡Maricón! — grito Arkin que recargaba su metralleta.
Me acomode la chaqueta, desenvaine mi navaja y saque mi revolver que tontamente no me quitaron los demás. Espié por un lado del pequeño muro y vi que los gemelos estaban acurrucados, super asustados y que Matthew era el único que estaba de pie con sus brazos extendidos en direcciones opuestas apuntando sus pistolas.
— ¡Alondra!, ¡Karmin! — Grito Matthew a los gemelos — Párense de una vez y alistense carajo.
Aprovechando que estaban meándose en los pantalones, salte con gusto gritando "¡Es tiempo de Spokey Dokey amigos!" y apunte rápidamente con mi revolver y les di a un par de cabros que estaban con la mente en otro lado, caí al suelo y Matthew empezó a dispararme, salte tan rápido como pude y no me alcanzaron las balas, Arkin salio de su escondite y mato a el par de pandilleros que quedaban.
— ¡Alto carajo! — grito Arkin — Suelta las pistolas tío, o mato a los maricones.
Matthew no soltó sus pistolas y me disparo en el pecho.
— ¡¡No carajo!! — grito Arkin y mato a los gemelos, acto seguido se lanzo contra Matthew, lo tumbo al piso y lo agarro a puñetazos. — ¡Maricón de mierda, te dije que alto! No entiendes que es alto. — y llenaba de golpes la cara de Matthew.
— Ese que defiendes, es un traidor. — Atino a decir Matthew que sangraba.
— ¡¡Cierra el hocico mierda!! Tu que sabes de el, no sabes nada. — refuto Arkin que paro.
— Yo se mas que tu de el... mas de lo que crees y te digo con certeza que es un traidor... bien que ya esta muerto.
— ¡¡Es mi hermano!! No le faltes el respeto marica de mierda, no te voy a matar, te llevare conmigo y te voy a hacer vivir un infierno, vas a querer estar muerto, rogaras que venga la muerte por ti. — Y no pudo mas Arkin y empezó a llorar.
Se paro, recogió su arma y le disparo en las manos.
— ¡¡Arrrrrrrrrgggggg!! — grito Matthew.
— Maricon de mierda... vas a sufrir... ¡Lo juro!.
Empezó a caminar a lo que seria mi cadáver, se arrodillo y me recogió, me llevo a su pecho y lloro en silencio.
Los que me sujetaban me dieron puñetazos en la cara y los otros quisieron llenarme de patadas pero Matthew los paro.
— ¡Esperen! Antes de todo quiero que este consciente, quiero marcarle la cara a este traidor... — Y saco una navaja de su gabardina y caminaba lentamente hacia mi, los que me sujetaban me agarraron con mas fuerza, el que me sujetaba la cara me la limpio y me la levanto, intentaba moverme pero no me dejaban, no podía hacer nada, me iban a cortar la cara y eso me enfurecía terriblemente, "Carajo, carajo, carajo" pensaba cuando de pronto alguien grito...
— ¡Hou! ¡Hou! ¡Hou! ¡Vaya! Pero si es todo un grupo de abusivos. Que cobardes son, tantos huevones contra solo uno. — Grito Arkin que aparecía de la nada con su bastón en hombros y una metralleta en una mano, todos voltearon sorprendidos y Arkin disparo a quema ropa, aprovechando la situación me deshice de los que me sujetaban, los gemelos saltaron rápidamente al igual que Matthew a buscar refugio, yo fui para mi escondite anterior. Para esto, Arkin había matado como a 6 y se había ocultado detrás de un pequeño muro que había en el callejón.
— ¡¡El destino lo quiso así Matias!! — grite y empece a reír.
— ¡Maricón! — grito Arkin que recargaba su metralleta.
Me acomode la chaqueta, desenvaine mi navaja y saque mi revolver que tontamente no me quitaron los demás. Espié por un lado del pequeño muro y vi que los gemelos estaban acurrucados, super asustados y que Matthew era el único que estaba de pie con sus brazos extendidos en direcciones opuestas apuntando sus pistolas.
— ¡Alondra!, ¡Karmin! — Grito Matthew a los gemelos — Párense de una vez y alistense carajo.
Aprovechando que estaban meándose en los pantalones, salte con gusto gritando "¡Es tiempo de Spokey Dokey amigos!" y apunte rápidamente con mi revolver y les di a un par de cabros que estaban con la mente en otro lado, caí al suelo y Matthew empezó a dispararme, salte tan rápido como pude y no me alcanzaron las balas, Arkin salio de su escondite y mato a el par de pandilleros que quedaban.
— ¡Alto carajo! — grito Arkin — Suelta las pistolas tío, o mato a los maricones.
Matthew no soltó sus pistolas y me disparo en el pecho.
— ¡¡No carajo!! — grito Arkin y mato a los gemelos, acto seguido se lanzo contra Matthew, lo tumbo al piso y lo agarro a puñetazos. — ¡Maricón de mierda, te dije que alto! No entiendes que es alto. — y llenaba de golpes la cara de Matthew.
— Ese que defiendes, es un traidor. — Atino a decir Matthew que sangraba.
— ¡¡Cierra el hocico mierda!! Tu que sabes de el, no sabes nada. — refuto Arkin que paro.
— Yo se mas que tu de el... mas de lo que crees y te digo con certeza que es un traidor... bien que ya esta muerto.
— ¡¡Es mi hermano!! No le faltes el respeto marica de mierda, no te voy a matar, te llevare conmigo y te voy a hacer vivir un infierno, vas a querer estar muerto, rogaras que venga la muerte por ti. — Y no pudo mas Arkin y empezó a llorar.
Se paro, recogió su arma y le disparo en las manos.
— ¡¡Arrrrrrrrrgggggg!! — grito Matthew.
— Maricon de mierda... vas a sufrir... ¡Lo juro!.
Empezó a caminar a lo que seria mi cadáver, se arrodillo y me recogió, me llevo a su pecho y lloro en silencio.
La respiración vino de la nada hacia mi y pude sentir con alivio como el aire entraba a mis pulmones, pero el dolor del pecho no se me iba.
— Huevon... — Musite — No estoy muerto... me salvo mi vicio al ron, hahahaha.
Resulto que antes de salir, tome la petaca de Eugene y la había guardado en el bolsillo de pecho de mi chaqueta y había amortiguado la bala.
Arkin no atino a decir palabra alguna, solo abrió sus brazos y me miro con unos ojos enormes.
— Ahora veamos que sucede con este ingles de mierda. — Me pare poco a poco, recogí mi navaja y me acerque a Matias. — Matias, Matias, era que no intentaras hacerme nada y que vivieras tu vida tranquilo ahora mira como te encuentras, pero no te matare. — Me arrodille hasta el y le mire a la cara, el escupió en la mía. — Que coraje el tuyo querido amigo, pero te dejare este recuerdo para toda tu vida. Matias, es por tu bien así que entiéndelo por favor. Lo de aquella vez ya paso y lo que te dejare valdrá para que siempre recuerdes que ya paso. — Le tome la cara y Matias empezó a moverse, le di un codazo en la cien y cayo desmayado.
Le corte la cara, le hice una cruz en la mejilla derecha. Arkin estaba estupefacto mirando la escena.
Resulto que antes de salir, tome la petaca de Eugene y la había guardado en el bolsillo de pecho de mi chaqueta y había amortiguado la bala.
Arkin no atino a decir palabra alguna, solo abrió sus brazos y me miro con unos ojos enormes.
— Ahora veamos que sucede con este ingles de mierda. — Me pare poco a poco, recogí mi navaja y me acerque a Matias. — Matias, Matias, era que no intentaras hacerme nada y que vivieras tu vida tranquilo ahora mira como te encuentras, pero no te matare. — Me arrodille hasta el y le mire a la cara, el escupió en la mía. — Que coraje el tuyo querido amigo, pero te dejare este recuerdo para toda tu vida. Matias, es por tu bien así que entiéndelo por favor. Lo de aquella vez ya paso y lo que te dejare valdrá para que siempre recuerdes que ya paso. — Le tome la cara y Matias empezó a moverse, le di un codazo en la cien y cayo desmayado.
Le corte la cara, le hice una cruz en la mejilla derecha. Arkin estaba estupefacto mirando la escena.
— Vamonos tio, esto me ha cansado hasta los sentidos... — Le dije que pareció reaccionar y fue a robar las pertenencias de los muertos.
— Nunca olvidas tus malas costumbres, ¿No?.
— Al menos sacaremos para el ron y las pizzas de esta noche. Carrocita esta a dos cuadras de aquí.
— Vamonos tio, por hoy tenemos suficiente.
— Ya me contaras esa huevada de "Aramiz el traidor".— me dijo Arkin que se acomodaba el chaleco.
— Hay cosas que es mejor nunca saberlas hijita, vamos tio, Eugene debe de estar preocupada. — Y nos fuimos caminando hacia Carrocita.
Mi pasado... nunca me dejaría en paz solo esperaba a que Matias entendiera que era por su bien y matarlo habría sido muy cruel, aun lo estimaba porque el no sabia lo que realmente paso, sentí pena por sus manos, pero no juzgaba a Arkin creo que yo habría actuado de igual manera. Solo esperaba a que no volviera a cruzarme con él el resto de mi vida, por ahora le debía una petaca a Eugene.
► Ennio Morricone - Giú la testa
— Nunca olvidas tus malas costumbres, ¿No?.
— Al menos sacaremos para el ron y las pizzas de esta noche. Carrocita esta a dos cuadras de aquí.
— Vamonos tio, por hoy tenemos suficiente.
— Ya me contaras esa huevada de "Aramiz el traidor".— me dijo Arkin que se acomodaba el chaleco.
— Hay cosas que es mejor nunca saberlas hijita, vamos tio, Eugene debe de estar preocupada. — Y nos fuimos caminando hacia Carrocita.
Mi pasado... nunca me dejaría en paz solo esperaba a que Matias entendiera que era por su bien y matarlo habría sido muy cruel, aun lo estimaba porque el no sabia lo que realmente paso, sentí pena por sus manos, pero no juzgaba a Arkin creo que yo habría actuado de igual manera. Solo esperaba a que no volviera a cruzarme con él el resto de mi vida, por ahora le debía una petaca a Eugene.
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Se recomienda leerse con esta canción de fondo:
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☼ Historias:
§ Intermedios:
Te pienso para vivir (2)
Estábamos contentos en "Carrocita", le pusimos de nombre Carrocita al carro de Arkin porque en varias ocasiones encontramos a mas de un muerto en la maletera, ¿Como llegarían? No lo sabíamos y le pusimos Carrocita en alusión a una Carroza Fúnebre.
Eugene estaba recostada sobre el asiento a mi lado, su petaca estaba junto a ella. Encendí un cigarrillo y abrí la ventana, sentía como el viento peinaba mi cabello a su antojo, Arkin prendió la radio y se agazapo sobre el timón mirando fijamente la pista y empezó a dar grandes sorbos de ron, yo cogí la petaca de Eugene y empece a tomar de el, siempre lo hacia, cada vez que Eugene se quedaba dormida yo me terminaba su ron. La actitud de Arkin sobre el volante significaba solo una cosa, no llegaríamos al Bebop si no hasta el amanecer y solo tuve la opción de recostarme sobre el asiento junto a Eugene y sentir la brisa, sentir la velocidad, la maniobrabilidad de Arkin y el ron por mi boca. Todo esto me recordaba a aquellas épocas cuando recién nos conocíamos con Arkin, cuando eramos jóvenes, muy jóvenes y compartíamos mismos sueños para ya ahora ser otros, ya maduros y cambiados, con personas muy allegadas a nosotros como Eugene, que de vez en cuando hacia de amante mía y Sir Mungrauth que ahora debería de estar en el Bebop cocinando o simplemente jugando en su consola de vídeo juegos, pensaba todo eso cuando Arkin freno de improvisto y me fui de cara contra el asiento delantero, Eugene termino bajo mis pies.
— ¡¿Pero que carajos?!...— le grite.
— La puta madre... huevon... — contesto Arkin que tenia una impresion pensativa.
— ¡Que! Mierda, ¡Que! — grite.
— Creo que no lo mate al tercer policía... — y me miro a los ojos buscando respuesta que no podia darle.
— Puta madre... ¿Y por eso frenas así?... huevon Eugene esta bajo de mis pies.— Y recogiendo a Eugene que recién se despertaba lo mande a la mierda.
— Ya pues... ya fue tío, lo siento. — Se disculpo Arkin que volvía a prender a Carrocita que con la frenada que le dio Arkin se había apagado.
— Carajo y yo que estaba todo chillin... me cagaste la emoción, eres un mal amigo. — Le respondí mientras terminaba de acomodar a Eugene que al ver que no pasaba nada importante volvió a dormirse.
Recogí su petaca que estaba por sus pies y Arkin enrumbaba, ahora mas tranquilo y silbando, me empezó a comentar que Munth (así llamábamos a Sir Mungrauth, para resumir su nombre) le había dicho que tenia un mal presentimiento y lo mando por si algo resultaba mal, y dicho y hecho, cuando estuvo volteando la esquina para llegar a la casona vio a dos patrulleros en la puerta y que uno empezó a irse y vio también que tres policías motorizados iban a la parte trasera. Se bajo el sombrero, se cerro la gabardina y empuño su mágnum y tranquilamente se dirigió al callejón trasero, a Carrocita la había dejado dos cuadras mas arriba, tapada por si algún policía que la reconociera no diera alarma de ella, ahí se encargo de los policías, tenia la esperanza de que Eugene y yo saliéramos por la puerta trasera así que fue a por Carrocita para esperarnos y cuando estaba llegando al callejón escucho que nos cagaron los policías en la puerta principal.
Eugene estaba recostada sobre el asiento a mi lado, su petaca estaba junto a ella. Encendí un cigarrillo y abrí la ventana, sentía como el viento peinaba mi cabello a su antojo, Arkin prendió la radio y se agazapo sobre el timón mirando fijamente la pista y empezó a dar grandes sorbos de ron, yo cogí la petaca de Eugene y empece a tomar de el, siempre lo hacia, cada vez que Eugene se quedaba dormida yo me terminaba su ron. La actitud de Arkin sobre el volante significaba solo una cosa, no llegaríamos al Bebop si no hasta el amanecer y solo tuve la opción de recostarme sobre el asiento junto a Eugene y sentir la brisa, sentir la velocidad, la maniobrabilidad de Arkin y el ron por mi boca. Todo esto me recordaba a aquellas épocas cuando recién nos conocíamos con Arkin, cuando eramos jóvenes, muy jóvenes y compartíamos mismos sueños para ya ahora ser otros, ya maduros y cambiados, con personas muy allegadas a nosotros como Eugene, que de vez en cuando hacia de amante mía y Sir Mungrauth que ahora debería de estar en el Bebop cocinando o simplemente jugando en su consola de vídeo juegos, pensaba todo eso cuando Arkin freno de improvisto y me fui de cara contra el asiento delantero, Eugene termino bajo mis pies.
— ¡¿Pero que carajos?!...— le grite.
— La puta madre... huevon... — contesto Arkin que tenia una impresion pensativa.
— ¡Que! Mierda, ¡Que! — grite.
— Creo que no lo mate al tercer policía... — y me miro a los ojos buscando respuesta que no podia darle.
— Puta madre... ¿Y por eso frenas así?... huevon Eugene esta bajo de mis pies.— Y recogiendo a Eugene que recién se despertaba lo mande a la mierda.
— Ya pues... ya fue tío, lo siento. — Se disculpo Arkin que volvía a prender a Carrocita que con la frenada que le dio Arkin se había apagado.
— Carajo y yo que estaba todo chillin... me cagaste la emoción, eres un mal amigo. — Le respondí mientras terminaba de acomodar a Eugene que al ver que no pasaba nada importante volvió a dormirse.
Recogí su petaca que estaba por sus pies y Arkin enrumbaba, ahora mas tranquilo y silbando, me empezó a comentar que Munth (así llamábamos a Sir Mungrauth, para resumir su nombre) le había dicho que tenia un mal presentimiento y lo mando por si algo resultaba mal, y dicho y hecho, cuando estuvo volteando la esquina para llegar a la casona vio a dos patrulleros en la puerta y que uno empezó a irse y vio también que tres policías motorizados iban a la parte trasera. Se bajo el sombrero, se cerro la gabardina y empuño su mágnum y tranquilamente se dirigió al callejón trasero, a Carrocita la había dejado dos cuadras mas arriba, tapada por si algún policía que la reconociera no diera alarma de ella, ahí se encargo de los policías, tenia la esperanza de que Eugene y yo saliéramos por la puerta trasera así que fue a por Carrocita para esperarnos y cuando estaba llegando al callejón escucho que nos cagaron los policías en la puerta principal.
— Nunca aprenden ustedes ¿no? Sarta de imbéciles... como carajos se les ocurre salir campantes fumando cigarrillos por la puerta principal. —
Lo demás ya es historia y otra ves, si no fuese por la intuición de Munth, creo que no salíamos vivos o libres de esta...
Lo demás ya es historia y otra ves, si no fuese por la intuición de Munth, creo que no salíamos vivos o libres de esta...
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Se recomienda leerse con esta canción de fondo...
► Cowboy Bebop OST - Forever Broke
La canción que puso Arkin mientras manejaba a Carrocita es esta, por si tienen curiosidad claro
► Cowboy Bebop - Jupiter Jazz
La canción que puso Arkin mientras manejaba a Carrocita es esta, por si tienen curiosidad claro
► Cowboy Bebop - Jupiter Jazz
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☼ Historias:
§ Intermedios:
Bésame mucho... (1)
¡¡Cállate!! atine a gritar y para mi suerte nadie escucho, pero ella si y se callo al instante. Estábamos agachados, acurrucados con una ansiedad inmensa. Quería terminar esto, pero ¡Ya!, Arkin me había prometido unos rones en el Bebop y hoy tenia unas ganas de ron pero terribles.
Los guardias estaban fumando unos cigarrillos negros y conversaban amenamente, todo iba como lo planeado. Eugene que estaba a unos metros de mi se maquillaba tranquilamente y cuando se dio cuenta que la miraba me mando un beso y se arreglo los senos, ella sabia que eso me mataba y yo feliz deduje que era el momento.
Cargue mi escopeta favorita, era una Holland & Holland que me regalo mi abuelo y que a el se la regalo un ingles que la usaba para cazar perdices y yo para matar personas. Eugene se paro y empezó a acercarse lenta y muy sensualmente; logre ver la cara de los gendarmes que prácticamente se la comían con la mirada y ella paro; sabia que era la hora... aliste mi escopeta y me lance por los aires gritando con una sonrisa en el rostro: "Es tiempo de Spokey Dokey amigos, hahahaha". Y antes de meterles un par de balas en el pecho, Eugene ya los había acribillado, ella era de metralletas, avanzamos hasta la puerta y con un par de ráfagas la abrió, esto era lo interesante de estas casonas, que con solo una patada habría sido suficiente para poder entrar. Una vez dentro todo ya era mucho mas fácil, había estado anteriormente en esta casona pero solo con Arkin, en unas reuniones y fiestas que hicieron y en ese entonces aprovechamos para estudiar bien la arquitectura de la casa.
Eugene encendió un cigarrillo y me apuro para hacer las cosas, yo recién las recordaba. Cruzamos el patio pequeño que daba a una puerta grande de madera, nadie pasaba por la calle y por lo que parecía, no había actividad dentro de la casa. Use mi navaja para abrir la puerta y prendí mi linterna, era pequeña de bolsillo pero alumbraba muy bien, Eugene me dio señales de que subiera, ella iría directo a la cocina como lo planeado, la dueña de esta casa era una vieja maniática a los utensilios de cocina y la mayoría de sus cubiertos y cuchillos eran de oro. Subiendo las gradas me di cuenta de que algo había cambiado y era el pasillo: estaba lleno de jarrones, esculturas y cuadros que tranquilamente podrían valer una gran suma de dinero. Pero fuera de eso era el hecho de que para un escape, me dificultarían la salida o en el caso de que haya algún enfrentamiento con sus sobrinos (por eso yo subí al segundo piso...) podrían arruinar mi lucha.
Me relaje y tome mi actitud alpinchista de siempre, vine aquí por algo y me tenia que retirar con ese algo, claro que con Eugene también y viva de preferencia porque después de los rones con Arkin, tendría mi sesión de racatapunchinchin con ella. Revise que tuviera mis perdigones listos, mi Holland estaba cargada y brillaba con pasión esta noche, siempre bella y reluciente; me acomode los pantalones y me dirigí hacia el cuarto de los sobrinos, cuando me di cuenta de algo, sonidos raros provenían del cuarto: ¡gemidos! Y pensé que quizás era justo que murieran en su ley, cuando al abrir la puerta la escena que vi me saco de casillas.
Los dos estaban desnudos teniendo relaciones sexuales, me miraron sorprendidos pero no les di tiempo para reaccionar y les llene de plomo las vísceras, no fueron necesarios los dos disparos y guarde el otro para la vieja. Me acerque y les quite las pulseras de oro con diamantes que tenían, era obvio, ni para tirar se las quitaban.
Las guarde en mi chaleco, Eugene ya debería de estar terminando su trabajo y entre al siguiente cuarto. La vieja estaba completamente dormida, derepente para no escuchar las porquerías de sus sobrinos se doparía ella misma y haciéndole un favor gaste mi ultimo perdigón en su cabeza. Lo que quería estaba a la vista: en el frasco donde reposaba su dentadura estaba también la sortija de oro con un hermoso diamantito brillando para mi.
Una vez abajo, Eugene estaba fumando sentada sobre un maletín bien grande.
— Hasta para matar eres un lenteja...— me dijo ella, botando una gran bocanada que se perdia a la tenue luz de la noche.
— Daaaa... — le conteste, haciendo un ademan de aludido.
Se paro y dio otra bocanada, le iba a mostrar las joyas cuando una fuerte luz me dio en toda la cara...
— ¡¡Aramiz!! Sabemos que eres tu, así que por favor pon las manos en alto donde podamos verlas, igual usted, Srta. Dalila. — Escuche gritar a alguien.
Agache la mirada y pensaba en el numero de veces que había escuchado esas palabras, al levantarla alcance a ver a unos cuantos policías que me apuntaban, ya no estaban los cuerpos de los guardias que acribillara Eugene cuando de pronto una explosión dejo todo cubierto de una neblina de humo y supuse que era Arkin que debería de estar cerca. Para mi suerte yo conocía bien esa casa pero Eugene no, así que la tome de la mano y con la otra me cargue el maletín a cuestas y me metí a la casa, la cruzamos en unos segundos, en el otro extremo de la casa le metí una patada a la puerta de madera que daba a el callejón trasero y una vez en la calle vi que habían tres policías muertos y dos motos en el piso, sin lugar a dudas Arkin estuvo aquí, esos cráneos destrozados solo eran obra de Arkin. Escuche un silbido y si, era Arkin que nos esperaba a unos metros de ahi en la mini cooper azul que se comprara hace ya casi un año y que seria nuestra fiel acompañante desde entonces. Subimos y arrancamos en un instante, Arkin tenia un Morgan en la mano y me lo paso, le di un bocado y a Eugene le paso su petaca dorada.
— Esta con Morgan Dali, no te preocupes, bebe con confianza. — sentencio Arkin para esa noche y le metio pata al acelerador.
►Cowboy Bebop OST - Rush
►Cowboy Bebop OST - Doggy Dog II
Los guardias estaban fumando unos cigarrillos negros y conversaban amenamente, todo iba como lo planeado. Eugene que estaba a unos metros de mi se maquillaba tranquilamente y cuando se dio cuenta que la miraba me mando un beso y se arreglo los senos, ella sabia que eso me mataba y yo feliz deduje que era el momento.
Cargue mi escopeta favorita, era una Holland & Holland que me regalo mi abuelo y que a el se la regalo un ingles que la usaba para cazar perdices y yo para matar personas. Eugene se paro y empezó a acercarse lenta y muy sensualmente; logre ver la cara de los gendarmes que prácticamente se la comían con la mirada y ella paro; sabia que era la hora... aliste mi escopeta y me lance por los aires gritando con una sonrisa en el rostro: "Es tiempo de Spokey Dokey amigos, hahahaha". Y antes de meterles un par de balas en el pecho, Eugene ya los había acribillado, ella era de metralletas, avanzamos hasta la puerta y con un par de ráfagas la abrió, esto era lo interesante de estas casonas, que con solo una patada habría sido suficiente para poder entrar. Una vez dentro todo ya era mucho mas fácil, había estado anteriormente en esta casona pero solo con Arkin, en unas reuniones y fiestas que hicieron y en ese entonces aprovechamos para estudiar bien la arquitectura de la casa.
Eugene encendió un cigarrillo y me apuro para hacer las cosas, yo recién las recordaba. Cruzamos el patio pequeño que daba a una puerta grande de madera, nadie pasaba por la calle y por lo que parecía, no había actividad dentro de la casa. Use mi navaja para abrir la puerta y prendí mi linterna, era pequeña de bolsillo pero alumbraba muy bien, Eugene me dio señales de que subiera, ella iría directo a la cocina como lo planeado, la dueña de esta casa era una vieja maniática a los utensilios de cocina y la mayoría de sus cubiertos y cuchillos eran de oro. Subiendo las gradas me di cuenta de que algo había cambiado y era el pasillo: estaba lleno de jarrones, esculturas y cuadros que tranquilamente podrían valer una gran suma de dinero. Pero fuera de eso era el hecho de que para un escape, me dificultarían la salida o en el caso de que haya algún enfrentamiento con sus sobrinos (por eso yo subí al segundo piso...) podrían arruinar mi lucha.
Me relaje y tome mi actitud alpinchista de siempre, vine aquí por algo y me tenia que retirar con ese algo, claro que con Eugene también y viva de preferencia porque después de los rones con Arkin, tendría mi sesión de racatapunchinchin con ella. Revise que tuviera mis perdigones listos, mi Holland estaba cargada y brillaba con pasión esta noche, siempre bella y reluciente; me acomode los pantalones y me dirigí hacia el cuarto de los sobrinos, cuando me di cuenta de algo, sonidos raros provenían del cuarto: ¡gemidos! Y pensé que quizás era justo que murieran en su ley, cuando al abrir la puerta la escena que vi me saco de casillas.
Los dos estaban desnudos teniendo relaciones sexuales, me miraron sorprendidos pero no les di tiempo para reaccionar y les llene de plomo las vísceras, no fueron necesarios los dos disparos y guarde el otro para la vieja. Me acerque y les quite las pulseras de oro con diamantes que tenían, era obvio, ni para tirar se las quitaban.
Las guarde en mi chaleco, Eugene ya debería de estar terminando su trabajo y entre al siguiente cuarto. La vieja estaba completamente dormida, derepente para no escuchar las porquerías de sus sobrinos se doparía ella misma y haciéndole un favor gaste mi ultimo perdigón en su cabeza. Lo que quería estaba a la vista: en el frasco donde reposaba su dentadura estaba también la sortija de oro con un hermoso diamantito brillando para mi.
Una vez abajo, Eugene estaba fumando sentada sobre un maletín bien grande.
— Hasta para matar eres un lenteja...— me dijo ella, botando una gran bocanada que se perdia a la tenue luz de la noche.
— Daaaa... — le conteste, haciendo un ademan de aludido.
Se paro y dio otra bocanada, le iba a mostrar las joyas cuando una fuerte luz me dio en toda la cara...
— ¡¡Aramiz!! Sabemos que eres tu, así que por favor pon las manos en alto donde podamos verlas, igual usted, Srta. Dalila. — Escuche gritar a alguien.
Agache la mirada y pensaba en el numero de veces que había escuchado esas palabras, al levantarla alcance a ver a unos cuantos policías que me apuntaban, ya no estaban los cuerpos de los guardias que acribillara Eugene cuando de pronto una explosión dejo todo cubierto de una neblina de humo y supuse que era Arkin que debería de estar cerca. Para mi suerte yo conocía bien esa casa pero Eugene no, así que la tome de la mano y con la otra me cargue el maletín a cuestas y me metí a la casa, la cruzamos en unos segundos, en el otro extremo de la casa le metí una patada a la puerta de madera que daba a el callejón trasero y una vez en la calle vi que habían tres policías muertos y dos motos en el piso, sin lugar a dudas Arkin estuvo aquí, esos cráneos destrozados solo eran obra de Arkin. Escuche un silbido y si, era Arkin que nos esperaba a unos metros de ahi en la mini cooper azul que se comprara hace ya casi un año y que seria nuestra fiel acompañante desde entonces. Subimos y arrancamos en un instante, Arkin tenia un Morgan en la mano y me lo paso, le di un bocado y a Eugene le paso su petaca dorada.
— Esta con Morgan Dali, no te preocupes, bebe con confianza. — sentencio Arkin para esa noche y le metio pata al acelerador.
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Se recomienda leerse con estas dos canciones de fondo y en el respectivo orden...►Cowboy Bebop OST - Rush
►Cowboy Bebop OST - Doggy Dog II
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☼ Historias:
§ Intermedios:
sábado, 7 de septiembre de 2013
Lucía
Y caminando estaban; la lluvia mojaba todo y los brazos de ella también que estaba solo con un polo de mangas cortas, darle su chaqueta no era una opción dable ya que todo estaba siendo mojado y el se quedaría aun mas mojado de lo que ya estaba, pero la caballerosidad desbordaba por ella y atino a darle la chaqueta, que ella, a regañadientes la acepto y se cubrió, eso era lo que mas importaba.
La lluvia y el ambiente mojado trae muchos recuerdos y un ambiente a aquella nostalgia que todos tenemos.
Llegaron a las clases y se metieron como sea, una vez dentro buscaron calor y comodidad entre las carpetas, dejando la puerta abierta para sentir el frío (que no molestaba) y el aire entrar. El aire venia húmedo y se apoderaba de todo dejando aquella sensación a frío que hacia reconfortable sentir lo vivo.
Ella salio de la clase y el empezó a pensar en su historia, pensando en ella, pensando en el mañana y no vivir de las cosas pasadas, sentir lo vivo y apreciar a la muerte, sentir ese frío que hace pensar también en la muerte, sentir que todo era tan natural, hacia de ese momento y con ella y lo mojado algo muy genial.
— ¿Y porque no entra?
— La verdad que no se... esta afuera y creo que esta saltando.
— Deberíamos de acabar esto ya, la verdad que me estoy aburriendo.
Estirándose en la carpeta y llevando sus brazos por detrás de su cabeza miro hacia fuera y la vio a ella, contenta, saltando en la lluvia.
— Esta chillin tío, me dan ganas de salir a saltar, hahahahaha.
— A mi también me gustaría, pero estoy mal.
— Ojala te mueras.
— Siempre que dices algo, resulta siendo todo lo contrario, así que eso indica que viviré por años.
— ¡Calla!, sabandija maldita, vas a morirte mañana.
La lluvia y el ambiente mojado trae muchos recuerdos y un ambiente a aquella nostalgia que todos tenemos.
Llegaron a las clases y se metieron como sea, una vez dentro buscaron calor y comodidad entre las carpetas, dejando la puerta abierta para sentir el frío (que no molestaba) y el aire entrar. El aire venia húmedo y se apoderaba de todo dejando aquella sensación a frío que hacia reconfortable sentir lo vivo.
Ella salio de la clase y el empezó a pensar en su historia, pensando en ella, pensando en el mañana y no vivir de las cosas pasadas, sentir lo vivo y apreciar a la muerte, sentir ese frío que hace pensar también en la muerte, sentir que todo era tan natural, hacia de ese momento y con ella y lo mojado algo muy genial.
— ¿Y porque no entra?
— La verdad que no se... esta afuera y creo que esta saltando.
— Deberíamos de acabar esto ya, la verdad que me estoy aburriendo.
Estirándose en la carpeta y llevando sus brazos por detrás de su cabeza miro hacia fuera y la vio a ella, contenta, saltando en la lluvia.
— Esta chillin tío, me dan ganas de salir a saltar, hahahahaha.
— A mi también me gustaría, pero estoy mal.
— Ojala te mueras.
— Siempre que dices algo, resulta siendo todo lo contrario, así que eso indica que viviré por años.
— ¡Calla!, sabandija maldita, vas a morirte mañana.
Como ser un buen escritor - Charles Bukowsky
Tienes que cogerte a muchas mujeres
bellas mujeres,
y escribir unos pocos poemas de amor decentes
y no te preocupes por la edad
y los nuevos talentos.
Sólo toma más cerveza, más y más cerveza.
Anda al hipódromo por lo menos una vez
a la semana
y gana
si es posible.
Aprender a ganar es difícil,
cualquier pendejo puede ser un buen perdedor.
Y no olvides tu Brahms
tu Bach y tu cerveza.
No te exijas.
Duerme hasta el mediodía.
Evita las tarjetas de crédito
o pagar cualquier cosa en término.
Acuérdate de que no hay un pedazo de culo
en este mundo que valga más de 50 dólares (en 1977).
Y si tienes capacidad de amar
ámate a ti mismo primero
pero siempre se consciente de la posibilidad de
la total derrota,
ya sea por buenas o malas razones.
Un sabor temprano de la muerte no es necesariamente
una mala cosa.
Quédate afuera de las iglesias y los bares y los museos
y como las arañas, sé paciente,
el tiempo es la cruz de todos.
Más el exilio
la derrota
la traición
toda esa basura.
Quédate con la cerveza,
la cerveza es continua sangre.
Una amante continua.
Agarra una buena máquina de escribir
y mientras los pasos van y vienen más allá de tu ventana
dale duro a esa cosa,
dale duro.
Haz de eso una pelea de peso pesado.
Haz como el toro en la primera embestida.
Y recuerda a los perros viejos,
que pelearon tan bien:
Hemingway, Celine, Dostoyevski, Hamsun.
Si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas
como te está pasando a ti ahora,
sin mujeres
sin comida
sin esperanza...
entonces no estás listo, toma más cerveza...
Hay tiempo,
y si no hay,
está bien igual.
Papá no me jodas pues... (4)
— Ciento diecisiete, ciento dieciocho, ciento diecinueve, ¡ciento veinte! Oe gilazo, ¿te confirmaron los mexicanos? — Pregunte a Arkin que hacia abdominales.
— Si, solo es uno el otro es su asistente solo de llamadas.
No le pregunte mas y seguí entrenando mi cuerpo. Pensaba en como iríamos a realizarlo, de que necesitaríamos gente la íbamos a necesitar no había la menor duda, lo que no quería era cometer algún error y hacerle pagar consecuencias a quienes no se merecen.
Para todo lo que tenia en mente era necesario no solo gente dispuesta y preparada también iba a necesitar bastante dinero y eso iba a conseguirlo a punta de sangre, ya que el negocio de caza recompensas era muy rentable, lo de peligroso era lo de menos. Eugene me paso información de unos sirios que estaban por Argentina, se habían escapado de los gobiernos europeos y toda la INTERPOL y la CIA los buscaban, lo curioso es que uno obtiene mas información por el bajo mundo que por las vías legales y dar con ellos seria pan comido. Le pediría a Arkin a que el se encargara de ese asunto yo iría a por el pez gordo y que prácticamente nos financiaría todo.
Munth se entero de que uno de los integrantes de la familia Lupan, se encontraba por el norte del país. Se vino a refugiar después de unos robos que hizo por todo el oriente de Europa, que intento refugiarse en Sudáfrica pero la INTERPOL lo esperaba y a las justas logro escapar en un barco mercante.
Todo ya estaba decidido, para ese Lupan las horas de libertad estaban contadas, por mi matarlo pero nadie lo quería muerto al parecer querían hacerle pagar por todo, vaya presita la que tenia en mira.
Empece a indagar por ese tipo, me entere que llego al Callao y que estuvo por el barrio de La Perla con unos chalacos narcos que contrabandeaban con todo tipo de drogas y que ellos lo ayudaron a escaparse a el norte, andaba por Piura y tenia planeado irse a Ecuador cosa que obviamente no lo haría o mejor dicho no le dejaría hacer.
Me enliste con mis armas y me encamine, deje a los chicos y fui directo hacia Piura; cuando pasaba por Lima me comentaron que a este Lupan le gustaban las putas y que el lugar mas indicado por el que podría empezar a buscarlo eran los prostíbulos. Conseguí también un par de fotos recientes de el y vi que estaba tan igual como en las fotos que daban la INTERPOL y la CIA, no se retoco nada. Una vez en Piura me alquile una Chopper y empece a revisar un mapa de la ciudad en una tienda de souveniers donde tomaba un ron a la vez. Estudiaba todos los prostíbulos de esa ciudad, sus calles aledañas como avenidas principales, posibles escapes o atajos, nombres y longitudes, era preferible en el caso de haber algún enfrentamiento realizarlo en un puticlub, el pequeño caos que se originaria ayudaría bastante a atraparlo rápido y si habría alguna persecución estaría preparado.
Tenia mi escopeta, un rifle y un par de revólveres, granadas por si acaso, varias navajas y una katana bien camuflada en la chopper, estaba preparado.
Fui a un prostíbulo barato a por información, me entere que un francés llegado hace unos días había visitado el lugar, se follo a dos y se fue amargado, quién sabe porque, que lo habían visto por unos locales aledaños y que lo mas probable es que esta noche también volvería a visitar los chongos.
Espere pacientemente con una acompañante muy hermosa y exótica, las horas pasaron, saliendo del cuarto me cruce con un tipo de aire europeo; vestido en terno, manos velludas, cara barbuda y cabello corto bien pegado. No me exalte para no llamar su atención, sin lugar a dudas... ¡Ese era Lupan!
Deje a mi acompañante fuera del local y sonreí, "que suertudo que soy" me dije y fui al estacionamiento, saque algunas armas y me dirigí a por la presa. Pronto tendría la recompensa...
Como siempre me emocione muy rápido y tuve que tranquilizarme yo mismo, prendí un cigarro y me dirigí hacia los cuartos, empece a escuchar puerta por puerta y a fisgonear por las puertas, tuve que dejar inconsciente al seguridad del piso para poder fisgonear con tranquilidad.
Cuarto por cuarto y no escuchaba ni miraba nada, empezaba a desesperarme cuando escuchando con mas paciencia pude notar que unos sonidos raros venían del baño que estaba justo al final del pasaje. Estos pendejos estaban garchando en el baño.
Me cubrí el rostro con una pañoleta y fui hacia el baño y, sí, estaban teniendo sexo en el baño de piso, camine sigilosamente, tome un revolver, empece a girar la perilla, ¡estaba sin seguro!...
— Si, solo es uno el otro es su asistente solo de llamadas.
No le pregunte mas y seguí entrenando mi cuerpo. Pensaba en como iríamos a realizarlo, de que necesitaríamos gente la íbamos a necesitar no había la menor duda, lo que no quería era cometer algún error y hacerle pagar consecuencias a quienes no se merecen.
Para todo lo que tenia en mente era necesario no solo gente dispuesta y preparada también iba a necesitar bastante dinero y eso iba a conseguirlo a punta de sangre, ya que el negocio de caza recompensas era muy rentable, lo de peligroso era lo de menos. Eugene me paso información de unos sirios que estaban por Argentina, se habían escapado de los gobiernos europeos y toda la INTERPOL y la CIA los buscaban, lo curioso es que uno obtiene mas información por el bajo mundo que por las vías legales y dar con ellos seria pan comido. Le pediría a Arkin a que el se encargara de ese asunto yo iría a por el pez gordo y que prácticamente nos financiaría todo.
Munth se entero de que uno de los integrantes de la familia Lupan, se encontraba por el norte del país. Se vino a refugiar después de unos robos que hizo por todo el oriente de Europa, que intento refugiarse en Sudáfrica pero la INTERPOL lo esperaba y a las justas logro escapar en un barco mercante.
Todo ya estaba decidido, para ese Lupan las horas de libertad estaban contadas, por mi matarlo pero nadie lo quería muerto al parecer querían hacerle pagar por todo, vaya presita la que tenia en mira.
Empece a indagar por ese tipo, me entere que llego al Callao y que estuvo por el barrio de La Perla con unos chalacos narcos que contrabandeaban con todo tipo de drogas y que ellos lo ayudaron a escaparse a el norte, andaba por Piura y tenia planeado irse a Ecuador cosa que obviamente no lo haría o mejor dicho no le dejaría hacer.
Me enliste con mis armas y me encamine, deje a los chicos y fui directo hacia Piura; cuando pasaba por Lima me comentaron que a este Lupan le gustaban las putas y que el lugar mas indicado por el que podría empezar a buscarlo eran los prostíbulos. Conseguí también un par de fotos recientes de el y vi que estaba tan igual como en las fotos que daban la INTERPOL y la CIA, no se retoco nada. Una vez en Piura me alquile una Chopper y empece a revisar un mapa de la ciudad en una tienda de souveniers donde tomaba un ron a la vez. Estudiaba todos los prostíbulos de esa ciudad, sus calles aledañas como avenidas principales, posibles escapes o atajos, nombres y longitudes, era preferible en el caso de haber algún enfrentamiento realizarlo en un puticlub, el pequeño caos que se originaria ayudaría bastante a atraparlo rápido y si habría alguna persecución estaría preparado.
Tenia mi escopeta, un rifle y un par de revólveres, granadas por si acaso, varias navajas y una katana bien camuflada en la chopper, estaba preparado.
Fui a un prostíbulo barato a por información, me entere que un francés llegado hace unos días había visitado el lugar, se follo a dos y se fue amargado, quién sabe porque, que lo habían visto por unos locales aledaños y que lo mas probable es que esta noche también volvería a visitar los chongos.
Espere pacientemente con una acompañante muy hermosa y exótica, las horas pasaron, saliendo del cuarto me cruce con un tipo de aire europeo; vestido en terno, manos velludas, cara barbuda y cabello corto bien pegado. No me exalte para no llamar su atención, sin lugar a dudas... ¡Ese era Lupan!
Deje a mi acompañante fuera del local y sonreí, "que suertudo que soy" me dije y fui al estacionamiento, saque algunas armas y me dirigí a por la presa. Pronto tendría la recompensa...
Como siempre me emocione muy rápido y tuve que tranquilizarme yo mismo, prendí un cigarro y me dirigí hacia los cuartos, empece a escuchar puerta por puerta y a fisgonear por las puertas, tuve que dejar inconsciente al seguridad del piso para poder fisgonear con tranquilidad.
Cuarto por cuarto y no escuchaba ni miraba nada, empezaba a desesperarme cuando escuchando con mas paciencia pude notar que unos sonidos raros venían del baño que estaba justo al final del pasaje. Estos pendejos estaban garchando en el baño.
Me cubrí el rostro con una pañoleta y fui hacia el baño y, sí, estaban teniendo sexo en el baño de piso, camine sigilosamente, tome un revolver, empece a girar la perilla, ¡estaba sin seguro!...
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Se recomienda leerse con estas dos canciones de fondo y en el respectivo orden:
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☼ Historias:
§ Intermedios:
miércoles, 4 de septiembre de 2013
No el fin... ¡¡Ganaremos!!
No sabíamos que hacer, yo estaba al borde de las lagrimas pero recordé unas palabras que leyera en un libro viejo: "Aparta los sentimientos en la pelea, pues podrían hacerte morir". Me pare de entre mis hermanos ya caídos y tome valor, fuerza y mi poder de guerrero.
Ya eramos muy pocos los que estábamos en pie, todos los ladrones ya habían muerto, los magos se escapaban y los arqueros no cesaban en llegar. La claridad de la noche se vio nublada por la lluvia de flechas que empezaron a caer sobre nosotros, los supervivientes, que eramos pocos. Pronto nos vimos superados en relación de 1 a 5 con los arqueros que recién llegaban, ellos, que no eran ajenos a la magia tenían un conjuro que aumentaba en unas diez veces el peso de lo que tuvieras puesto o usaras, eso nos convertía en unas moles intentando moverse a lo que nos hacia en blancos fáciles a sus venenosas flechas.
Nuestros chamanes tenían también sus conjuros que en casos como estos "limpiaban" nuestras armaduras, armas o nuestros cuerpos de maleficios o hechicería.
Vi a unos compañeros que no podían moverse, tiraban sus espadas para poder al menos levantar sus escudos y cubrirse con ellos, ya estaban bajo conjuro. Note que aun estaba ligero y trate de buscar un refugio, tome un arco del suelo, recogí varias flechas del suelo o las sacaba de los cuerpos muertos.
— ¡¡Chamanes! — Grité y respondieron unos pocos — ¡¡Limpienlos carajo!! ¡Limpienlos!.
Me apoye contra una roca y tome algo de aliento, fisgoneaba por un lado para poder ver de donde lanzaban sus conjuros y de pronto ocurrió...
Un chillido penetrante nos cubrió a todos y heló nuestros corazones amilanando nuestras fuerzas, un chillido que estremeció todo el bosque.
Mi concentración desapareció, solo quería encontrar calma a mi desesperanza, y en mi desesperación atine a ver el cielo y vi que estaba lleno de Balrogs montados por seres encapuchados con grandes lanzas y armadura dorada.
Me asombre y vi que bajaban a ayudarnos, los arqueros se asustaron y el grupo de magos que estaba huyendo regreso para ayudarlos. Para un mago el corazón de un Balrog es algo muy preciado.
Los Balrogs despedazaron, quemaron, acribillaron con sus garras y asesinaron a todos; yo aún estaba apoyado contra la roca aferrado a mi espada, no podía creerlo.Otros se ensañaron en una carnicería con los magos que les daban batalla pero perdían.
De los Balrogs bajaron los encapuchados y se descubrieron ante nosotros, algunos no tenían cabello otros tenían el cabello muy largo y de color blanco, sus rostros eran normales pero irradiaban una sabiduría y una paz inmensa, algunos lloraban al ver tanta muerte y cuanto dolor, entre ellos uno se acerco a nosotros y nos dijo estas palabras que aún recuerdo:
"Esta es la ultima batalla de los Guerreros, hijos servidores de Perion, que con su vida y sangre mantuvieron en alto el nombre de nuestra ciudad, ustedes no lucharan mas, encontraran la paz a sus días y a su vida. su fuerza la usaran para el bien y cuidaran la Tierra, ahora merecen ustedes el don de nosotros que no volveremos jamas, pero sabemos que habrán guerreros como ustedes, herederos de nuestras almas y nuestro legado que lucharon sin rendirse a pesar de la traición, el dolor y la muerte. Ustedes son la nueva generación de guerreros, nosotros ya cumplimos nuestro papel ahora les toca a ustedes hacer el suyo y crear de estos cimientos nuevamente La Legión de Guerreros que alguna vez habito esta Tierra."
Con estas palabras el cielo se iluminó y los Balrogs rugieron de una manera tan encantadora que parecía una melodía.
Yo, Herjos, heredero de la Legión de los Antiguos Guerreros di a conocer mi testimonio de como fuimos traicionados por los Arqueros, y como pudimos mantenernos en pie contra los reinos de: Kerning, Ellinia y Henesys.
¡¡Gloria a Perion!!
Ya eramos muy pocos los que estábamos en pie, todos los ladrones ya habían muerto, los magos se escapaban y los arqueros no cesaban en llegar. La claridad de la noche se vio nublada por la lluvia de flechas que empezaron a caer sobre nosotros, los supervivientes, que eramos pocos. Pronto nos vimos superados en relación de 1 a 5 con los arqueros que recién llegaban, ellos, que no eran ajenos a la magia tenían un conjuro que aumentaba en unas diez veces el peso de lo que tuvieras puesto o usaras, eso nos convertía en unas moles intentando moverse a lo que nos hacia en blancos fáciles a sus venenosas flechas.
Nuestros chamanes tenían también sus conjuros que en casos como estos "limpiaban" nuestras armaduras, armas o nuestros cuerpos de maleficios o hechicería.
Vi a unos compañeros que no podían moverse, tiraban sus espadas para poder al menos levantar sus escudos y cubrirse con ellos, ya estaban bajo conjuro. Note que aun estaba ligero y trate de buscar un refugio, tome un arco del suelo, recogí varias flechas del suelo o las sacaba de los cuerpos muertos.
— ¡¡Chamanes! — Grité y respondieron unos pocos — ¡¡Limpienlos carajo!! ¡Limpienlos!.
Me apoye contra una roca y tome algo de aliento, fisgoneaba por un lado para poder ver de donde lanzaban sus conjuros y de pronto ocurrió...
Un chillido penetrante nos cubrió a todos y heló nuestros corazones amilanando nuestras fuerzas, un chillido que estremeció todo el bosque.
Mi concentración desapareció, solo quería encontrar calma a mi desesperanza, y en mi desesperación atine a ver el cielo y vi que estaba lleno de Balrogs montados por seres encapuchados con grandes lanzas y armadura dorada.
Me asombre y vi que bajaban a ayudarnos, los arqueros se asustaron y el grupo de magos que estaba huyendo regreso para ayudarlos. Para un mago el corazón de un Balrog es algo muy preciado.
Los Balrogs despedazaron, quemaron, acribillaron con sus garras y asesinaron a todos; yo aún estaba apoyado contra la roca aferrado a mi espada, no podía creerlo.Otros se ensañaron en una carnicería con los magos que les daban batalla pero perdían.
De los Balrogs bajaron los encapuchados y se descubrieron ante nosotros, algunos no tenían cabello otros tenían el cabello muy largo y de color blanco, sus rostros eran normales pero irradiaban una sabiduría y una paz inmensa, algunos lloraban al ver tanta muerte y cuanto dolor, entre ellos uno se acerco a nosotros y nos dijo estas palabras que aún recuerdo:
"Esta es la ultima batalla de los Guerreros, hijos servidores de Perion, que con su vida y sangre mantuvieron en alto el nombre de nuestra ciudad, ustedes no lucharan mas, encontraran la paz a sus días y a su vida. su fuerza la usaran para el bien y cuidaran la Tierra, ahora merecen ustedes el don de nosotros que no volveremos jamas, pero sabemos que habrán guerreros como ustedes, herederos de nuestras almas y nuestro legado que lucharon sin rendirse a pesar de la traición, el dolor y la muerte. Ustedes son la nueva generación de guerreros, nosotros ya cumplimos nuestro papel ahora les toca a ustedes hacer el suyo y crear de estos cimientos nuevamente La Legión de Guerreros que alguna vez habito esta Tierra."
Con estas palabras el cielo se iluminó y los Balrogs rugieron de una manera tan encantadora que parecía una melodía.
Yo, Herjos, heredero de la Legión de los Antiguos Guerreros di a conocer mi testimonio de como fuimos traicionados por los Arqueros, y como pudimos mantenernos en pie contra los reinos de: Kerning, Ellinia y Henesys.
¡¡Gloria a Perion!!
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