Y la amaba tanto que iba todos los días a esperarla a su trabajo y ella, para variar, como siempre me decía que no.
Me bastaba con verla, con apreciarla y ver como a tientas se iba por el camino, palpando paredes y tocando postes para no perderse y yo, siempre detrás de ella sigilosamente cuidando de sus pasos. Tenia suerte de que la conocía y una amiga suya se dio cuenta que siempre paraba pendiente de ella, pero no en un afán acosador, mi mirada le mostraba cuanto yo la amaba y me la presento.
Para variar como es siempre en todas las historias de amor, la persona amada no se daba cuenta de quien la ama.
Su amiga siempre me daba ánimos y me aumentaba la moral diciendo que ella hablaba de mi, que decía que le agradaba; yo sabia que era mentira pero moría con sus comentarios.
Iba con el volkswagen que me compre, uno verde bien bonito; iba a recogerla todos los días; a veces chocolates, a veces ramos de flores pero siempre le traía algo y ella, para variar, siempre me rechazaba pero como fiel lazarillo siempre cuidaba de sus pasos, no se como trabajaría pero su amiga siempre la cuidaba y yo muy feliz con verla bien.
Y si... la amaba tanto que a pesar de sus tantos "no" hubo un día en el que existió un si y la ame aun mas.
Mis días eran maravillosos, eran de pura felicidad, armonía y paz; me los pasaba con ella, llegaba del trabajo y siempre me esperaba con algo de comer, tan linda ella que no podría ni ver para cocinar pero lo hacia.
Y la amaba, la amaba tanto hasta que llego ese día, un maldito día, un desgraciado día.
Un vil borracho, no teniendo el debido cuidado, la atropello, la arraso y la mato.
Lo busque, lo busque por todos lados y lo encontré y lo mate, lo mate con mis propias manos, lo ahorque, lo golpee y lo patee, lo masacre, le corte la cara, le arranque los ojos, le mutile el cuerpo y llore.
Llore porque sabia que cuando llegaría a mi casa, no habría el bello aroma de mi amada, no habrían sus caricias ni su comida caliente esperando. Habría soledad, pura soledad.
Me daba igual ir a donde sea, mi frustración no tenia limites ni nada que lo calmara.
Fui buscado por mi crimen y fui condenado pero yo la amaba tanto que aun en la cárcel, la seguía amando.
Pero ya quedan pocos días para mi liberación, mi buen comportamiento y mi buena conducta y el abogado que me pagaron acortaron mi condena que bien hubiera sido pagada con el mismo precio, pero no lo fue.
Ahora trabajare y trabajare y un castillo construiré y beberé y beberé y con su recuerdo dormiré porque así como la amaba tanto, aun la amo tanto y la seguiré amando...
Y si... cada día que pasa, me voy quedando sin vista, sin visión, así como mi amada igual yo...
un pequeño espacio, para dejar a mi mente a su libre albedrío...
martes, 10 de septiembre de 2013
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