No sabíamos que hacer, yo estaba al borde de las lagrimas pero recordé unas palabras que leyera en un libro viejo: "Aparta los sentimientos en la pelea, pues podrían hacerte morir". Me pare de entre mis hermanos ya caídos y tome valor, fuerza y mi poder de guerrero.
Ya eramos muy pocos los que estábamos en pie, todos los ladrones ya habían muerto, los magos se escapaban y los arqueros no cesaban en llegar. La claridad de la noche se vio nublada por la lluvia de flechas que empezaron a caer sobre nosotros, los supervivientes, que eramos pocos. Pronto nos vimos superados en relación de 1 a 5 con los arqueros que recién llegaban, ellos, que no eran ajenos a la magia tenían un conjuro que aumentaba en unas diez veces el peso de lo que tuvieras puesto o usaras, eso nos convertía en unas moles intentando moverse a lo que nos hacia en blancos fáciles a sus venenosas flechas.
Nuestros chamanes tenían también sus conjuros que en casos como estos "limpiaban" nuestras armaduras, armas o nuestros cuerpos de maleficios o hechicería.
Vi a unos compañeros que no podían moverse, tiraban sus espadas para poder al menos levantar sus escudos y cubrirse con ellos, ya estaban bajo conjuro. Note que aun estaba ligero y trate de buscar un refugio, tome un arco del suelo, recogí varias flechas del suelo o las sacaba de los cuerpos muertos.
— ¡¡Chamanes! — Grité y respondieron unos pocos — ¡¡Limpienlos carajo!! ¡Limpienlos!.
Me apoye contra una roca y tome algo de aliento, fisgoneaba por un lado para poder ver de donde lanzaban sus conjuros y de pronto ocurrió...
Un chillido penetrante nos cubrió a todos y heló nuestros corazones amilanando nuestras fuerzas, un chillido que estremeció todo el bosque.
Mi concentración desapareció, solo quería encontrar calma a mi desesperanza, y en mi desesperación atine a ver el cielo y vi que estaba lleno de Balrogs montados por seres encapuchados con grandes lanzas y armadura dorada.
Me asombre y vi que bajaban a ayudarnos, los arqueros se asustaron y el grupo de magos que estaba huyendo regreso para ayudarlos. Para un mago el corazón de un Balrog es algo muy preciado.
Los Balrogs despedazaron, quemaron, acribillaron con sus garras y asesinaron a todos; yo aún estaba apoyado contra la roca aferrado a mi espada, no podía creerlo.Otros se ensañaron en una carnicería con los magos que les daban batalla pero perdían.
De los Balrogs bajaron los encapuchados y se descubrieron ante nosotros, algunos no tenían cabello otros tenían el cabello muy largo y de color blanco, sus rostros eran normales pero irradiaban una sabiduría y una paz inmensa, algunos lloraban al ver tanta muerte y cuanto dolor, entre ellos uno se acerco a nosotros y nos dijo estas palabras que aún recuerdo:
"Esta es la ultima batalla de los Guerreros, hijos servidores de Perion, que con su vida y sangre mantuvieron en alto el nombre de nuestra ciudad, ustedes no lucharan mas, encontraran la paz a sus días y a su vida. su fuerza la usaran para el bien y cuidaran la Tierra, ahora merecen ustedes el don de nosotros que no volveremos jamas, pero sabemos que habrán guerreros como ustedes, herederos de nuestras almas y nuestro legado que lucharon sin rendirse a pesar de la traición, el dolor y la muerte. Ustedes son la nueva generación de guerreros, nosotros ya cumplimos nuestro papel ahora les toca a ustedes hacer el suyo y crear de estos cimientos nuevamente La Legión de Guerreros que alguna vez habito esta Tierra."
Con estas palabras el cielo se iluminó y los Balrogs rugieron de una manera tan encantadora que parecía una melodía.
Yo, Herjos, heredero de la Legión de los Antiguos Guerreros di a conocer mi testimonio de como fuimos traicionados por los Arqueros, y como pudimos mantenernos en pie contra los reinos de: Kerning, Ellinia y Henesys.
¡¡Gloria a Perion!!
un pequeño espacio, para dejar a mi mente a su libre albedrío...
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