sábado, 7 de septiembre de 2013

Papá no me jodas pues... (4)

— Ciento diecisiete, ciento dieciocho, ciento diecinueve, ¡ciento veinte! Oe gilazo, ¿te confirmaron los mexicanos? — Pregunte a Arkin que hacia abdominales.
— Si, solo es uno el otro es su asistente solo de llamadas.
No le pregunte mas y seguí entrenando mi cuerpo. Pensaba en como iríamos a realizarlo, de que necesitaríamos gente la íbamos a necesitar no había la menor duda, lo que no quería era cometer algún error y hacerle pagar consecuencias a quienes no se merecen.
Para todo lo que tenia en mente era necesario no solo gente dispuesta y preparada también iba a necesitar bastante dinero y eso iba a conseguirlo a punta de sangre, ya que el negocio de caza recompensas era muy rentable, lo de peligroso era lo de menos. Eugene me paso información de unos sirios que estaban por Argentina, se habían escapado de los gobiernos europeos y toda la INTERPOL y la CIA los buscaban, lo curioso es que uno obtiene mas información por el bajo mundo que por las vías legales y dar con ellos seria pan comido. Le pediría a Arkin a que el se encargara de ese asunto yo iría a por el pez gordo y que prácticamente nos financiaría todo.
Munth se entero de que uno de los integrantes de la familia Lupan, se encontraba por el norte del país. Se vino a refugiar después de unos robos que hizo por todo el oriente de Europa, que intento refugiarse en Sudáfrica pero la INTERPOL lo esperaba y a las justas logro escapar en un barco mercante.
Todo ya estaba decidido, para ese Lupan las horas de libertad estaban contadas, por mi matarlo pero nadie lo quería muerto al parecer querían hacerle pagar por todo, vaya presita la que tenia en mira.
Empece a indagar por ese tipo, me entere que llego al Callao y que estuvo por el barrio de La Perla con unos chalacos narcos que contrabandeaban con todo tipo de drogas y que ellos lo ayudaron a escaparse a el norte, andaba por Piura y tenia planeado irse a Ecuador cosa que obviamente no lo haría o mejor dicho no le dejaría hacer.
Me enliste con mis armas y me encamine, deje a los chicos y fui directo hacia Piura; cuando pasaba por Lima me comentaron que a este Lupan le gustaban las putas y que el lugar mas indicado por el que podría empezar a buscarlo eran los prostíbulos. Conseguí también un par de fotos recientes de el y vi que estaba tan igual como en las fotos que daban la INTERPOL y la CIA, no se retoco nada. Una vez en Piura me alquile una Chopper y empece a revisar un mapa de la ciudad en una tienda de souveniers donde tomaba un ron a la vez. Estudiaba todos los prostíbulos de esa ciudad, sus calles aledañas como avenidas principales, posibles escapes o atajos, nombres y longitudes, era preferible en el caso de haber algún enfrentamiento realizarlo en un puticlub, el pequeño caos que se originaria ayudaría bastante a atraparlo rápido y si habría alguna persecución estaría preparado.
Tenia mi escopeta, un rifle y un par de revólveres, granadas por si acaso, varias navajas y una katana bien camuflada en la chopper, estaba preparado.
Fui a un prostíbulo barato a por información, me entere que un francés llegado hace unos días había visitado el lugar, se follo a dos y se fue amargado, quién sabe porque, que lo habían visto por unos locales aledaños y que lo mas probable es que esta noche también volvería a visitar los chongos.
Espere pacientemente con una acompañante muy hermosa y exótica, las horas pasaron, saliendo del cuarto me cruce con un tipo de aire europeo; vestido en terno, manos velludas, cara barbuda y cabello corto bien pegado. No me exalte para no llamar su atención, sin lugar a dudas... ¡Ese era Lupan!
Deje a mi acompañante fuera del local y sonreí, "que suertudo que soy" me dije y fui al estacionamiento, saque algunas armas y me dirigí a por la presa. Pronto tendría la recompensa...
Como siempre me emocione muy rápido y tuve que tranquilizarme yo mismo, prendí un cigarro y me dirigí hacia los cuartos, empece a escuchar puerta por puerta y a fisgonear por las puertas, tuve que dejar inconsciente al seguridad del piso para poder fisgonear con tranquilidad.
Cuarto por cuarto y no escuchaba ni miraba nada, empezaba a desesperarme cuando escuchando con mas paciencia pude notar que unos sonidos raros venían del baño que estaba justo al final del pasaje. Estos pendejos estaban garchando en el baño.
Me cubrí el rostro con una pañoleta y fui hacia el baño y, sí, estaban teniendo sexo en el baño de piso, camine sigilosamente, tome un revolver, empece a girar la perilla, ¡estaba sin seguro!...

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Se recomienda leerse con estas dos canciones de fondo y en el respectivo orden:


2 comentarios:

luigui dijo...

Herjooos, jajaja muy xvr!

Herjos dijo...

Estad al tanto que ya se publicaran el desenlace ;)

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