Y estaba yo, Gabriel y mis tres compañeros, aguardando a lo que pudiera pasar ya que por los acontecimientos de aquella mañana todo podía pasar en esta oscura noche, absolutamente todo y claro, eso incluía nuestra muerte o peor aun, una posible captura y una larga como tormentosa tortura por parte de nuestros enemigos.
Me apegaba a Arkin que estaba con un brazo herido; Stephanie que estaba a mi lado izquierdo sentada, con una mano en el rifle, esperaba ansiosa porque ella estaba dispuesta a morir mucho mas que nosotros, ya que lo había perdido todo y no le importaba nada este mundo, que, para ella era una farsa. Su familia y seres queridos como su enamorado, habían sido asesinados por nuestros enemigos que en su afán de apoderarse de todo nuestro territorio, asesinaron a todas esas personas que valientemente en un inicio defendieron eso, que era de todos.
Arkin lloraba, y no por el dolor de la herida, si no por la posible muerte de los cuatro y su mente se llenaba de nostalgia, como si ya estuviese muerto y recordaba los mejores y peores momentos que vivió con todos nosotros y lloraba, lloraba de impotencia, de cólera, de tristeza, de nostalgia y de alegría.
Ezequiel, que estaba callado y tranquilo no expresaba nada mas que una infinita calma y paciencia, desde siempre el había sido muy maduro y sereno para todo tipo de circunstancias. Pensaba que todos nosotros en el camino de la vida, por mala o buena elección que tomemos, las tomamos porque eso que elegimos es lo que realmente queremos, así que no tenemos derecho a vivir tristes ni agobiados por las cosas “malas” o por problemas que puedan pasar, uno solo puede estar triste decía, por la muerte de alguien o por el fin de algún amor, mas no por otras cosas y no para siempre.
Yo, trataba de envalentonarme y también de calmarme ya que me sentía muy intrigado, muy irascible y no quería perder los papeles. A diferencia de los demás tenia a una persona en mi mente, Ludwika, mi esposa que esperaba a mi hijo, ella, embarazada de 7 meses se había ido a otro país con ayuda de mi familia para que pudiésemos vivir tranquilos, pero yo, fiel a mis ideales decidí quedarme y defender lo nuestro.
— Gabriel —intento decir Arkin, que le temblaban hasta los labios —¿Crees que saldremos de esta?
Su pregunta me esperanzo, me avivo, ¡El tenia esperanzas!, como poder defraudar en la lucha a aquel ser que compartió conmigo tantas cosas y que ahora en el quizás peor momento de nuestras vidas, con lagrimas en los ojos negarle esa, aunque falsa, pequeña esperanza.
— Pues claro que si Arkin, nosotros estamos hechos de oro y granito puro esos Aquishanos de mierda no van a tocarnos ni la punta de los pelos, ¡Ja!, ya quiero que lleguen carajo, ¡Hahahaha! —mi risa salió hueca, tonta, hipócrita pero note que en Arkin mi risa hizo que su cara tomara color y que sus ojos dejaran de llorar.
— ¡Pues claro tío! Esos incompetentes se las han estado llevando de suerte hasta ahora, ¡Eh! Tefy, hoy beberemos hasta morir ¡Yo invito!— termino de animarse Arkin, levantando el puño.
Stephanie solo atino a sonreír, levantaba el rifle y fijaba la mira a la nada, como si viniera el enemigo y apuntara a la cabeza.
— Si no salgo borracho de tu invitación, será mejor que te hagas matar por esos o yo mismo te matare idiota —dijo Ezequiel, tratando de mejorar la tensa situación que estábamos viviendo nosotros cuatro.
Aquella situación me parecía tan falsa, tan irreal; todo parecía estar cubierto de niebla, como si metiera la cabeza bajo agua turbia y abriera los ojos e intentara ver, quería que nunca llegaran los Aquishanos como también quería que ya estuvieran aquí, muriendo a mis pies. La larga lucha que se diera desde que inicio toda esta guerra, para nosotros ya era más que suficiente. Con Arkin en tiempos de juventud cuando para nosotros la guerra no era algo mas que emocionante y nada mas que solo visto en películas o leído en libros y revistas históricas, ahora que la palpábamos en carne y hueso nos dimos cuenta que estábamos totalmente equivocados, todo esto era muy terrible y yo me entristecía mas aun, porque Arkin para mi era como un hermano menor y el bien pudo irse a el país sureño con su hermana, pero se quedo conmigo, a luchar y a morir a mi lado como lo pensamos desde un principio y se quedo mas que nada por mi, si yo le hubiera dicho para irnos el me habría acompañado y ahora, quizás en el ultimo momento de nuestras vidas verlo tan esperanzado pero a la ves tan muerto ya en vida, me llenaba el alma de una angustia terrible, si por mi fuera todo esto lo hubiera terminado con mis propias manos y desde un principio, pero no podía y no era así.
Todo empezó ese maldito 27 de Julio. A vísperas de la celebración nacional se ejecuto un golpe de estado en la capital, después de tomar el poder, los militares asesinaron al presidente que era de oposición completa hacia los militares, todo el norte de el país apoyo a ese golpe pero el sur, como siempre, se negó a aceptarlo y la mayoría de congresistas y ministros que pudieron sobrevivir al golpe se refugiaron en el sur y con la ayuda de los países vecinos del lado sur del continente, se forjo un cogobierno, liderado por mi tío, que, quien sabe Dios como llegaría a ese cargo. Los diputados y congresistas sobrevivientes ayudaron también a la formación de ese cogobierno. Entre dimes y diretes al inicio todo quedaba más que en puras amenazas, todo ya iba a tener solución cuando un grupo de soldados mandados por fuerzas subversivas de países norteños, que desde un inicio apoyaron el golpe de estado, atacaron un puesto militar nuestro matando a todos y ahí empezó esta guerra.
El cogobierno que teníamos paso a ser un estado, con nombre y todo. Nos aliamos a los países sureños y se desato una guerra entre todo Atlantida, fuimos apoyados por algunos países Cydonianos que estaban a favor de lo que nosotros proponíamos y defendíamos. Algunos países del continente Anunaico, apoyaban a los países del norte. Pronto lo que inicio como un golpe de estado con un afán de quitar el poder a nuestro presidente que era demócrata y que impulsaba el libre comercio, termino convirtiéndose en una tan evitada Guerra Mundial.
Nuestro recién pero ya formado país, pedía que derrocaran a el Comandante Armengota de lo que era antes nuestro territorio y que volviésemos a unirnos el sur y el norte de lo que era nuestro país inicial y así volver todo a la normalidad, ellos sin embargo pedían que cediéramos ese territorio y por lo que se entendía iban a seguir con la guerra y hacerse con todo el sur restante del continente, aliados con países poderosos del continente Anunaico, tenían una base en la cual apoyarse y realizar sus mas atrevidas peticiones.
Desde iniciada la guerra aquel 28 de Julio, Día de la Independencia de aquel país que fuera en un inicio, todo hasta este momento solo había sido caos para el territorio restante, que sin la ayuda de los países vecinos y aliados, hubiera sido una barbarie, una masacre.
Sin darnos cuenta, ya eran casi 4 años desde iniciado todo. Territorios ganados, perdidos, cedidos, arrebatados, batallas, hambre, desaparecidos, muertos, violaciones, raptos y un sinfín de desgracias se vivían a menudo, la gente empezaba a perder las esperanzas de una vida nueva, se vivía una época de desamparo, de desilusiones, se perdía la fe muy a menudo, ya no se sabia ni en que creer y a lo que la gente se aferraba era a lo que mas esperanzas les daba: las armas.
En este caos es que me reuní con varios personajes militares y políticos gracias a la influencia de mi tío, y después de muchos debates y análisis llevamos a cabo un plan para poder darle fin a esta guerra.
Por ayuda de los países Cydonianos, con su tecnología éramos capaces de interceptar las comunicaciones enemigas, con un rango de un 86% de fiabilidad, y fue así que poco a poco llegamos a la conclusión de que en poco tiempo, quizás dentro de unos 5 a 6 meses, se llevaría un ataque nuclear a gran escala en toda la parte sur de Atlantida y cierta parte de Cydonia.
Los Aquisha querían acabar con nosotros y empezar a invadir Cydonia, es entonces cuando de una manera desesperada se toma la decisión de crear un escuadrón de la muerte y terminar de una buena vez con el mal de todo, El Comandante Armengota.
Por mi juventud y por estar involucrado desde un inicio con el plan, es que se me hace jefe y encargado del escuadrón. Como jefe único empiezo a reclutar gente con ayuda de un sequito de agentes muy bien entrenados, es aquí cuando involucro en todo a Arkin, Stephanie y Ezequiel.
Éramos un solo batallón conformado por tres pelotones de 20 agentes cada uno y yo como cabeza de todo. El pelotón Aguila, con Stephanie a la cabeza; el pelotón Serpiente, con Ezequiel a la cabeza y el pelotón Orca, conmigo a la cabeza y Arkin como uno de los agentes.
un pequeño espacio, para dejar a mi mente a su libre albedrío...
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