Lo haría sufrir tanto, solo por gusto y complacencia mía.
Di una mirada a todo el recinto, divise posibles salidas, posibles armas. Detecte varias cosas para hacerle daño: sillas, mesas, vasos, cubiertos, un extintor, etc. Había un sinfín de cosas que podría usar para escarmentar a este mequetrefe.
Me tome buen tiempo terminando la cerveza helada que pedí, mientras tanto mi chica y el parbulo ese terminaban su platica.
¿De que hablarían? Lo mas probable es que de pocas cosas o peor aun, de cosas sin sentido, cojudeces. Con un ojo en el televisor y otro en su mesa, pude ver como ella pedía permiso y se dirigió al tocador. Aproveche para asegurarme que el no se diera cuenta de lo que estaba a punto de ocurrir, me pare lentamente, me escurrí al baño de damas y cerré la puerta detrás mio. Ella estaba arreglándose, (¿para él? ¡qué ridículo!) al verme, dio un pequeño brinco en su sitio, estaba sorprendida. Me acerque a ella, le dije que no saliera y que si lo hacia era mejor que se vaya rápido que yo estaba a punto de hacer lo poco o mucho que ella me generaba. Callo, pasó una mirada por todo el baño donde estábamos hasta que sus ojos se toparon con los míos, sentía algo de culpa y pena. La besé y salí dejándola a ella dentro.
No me di cuenta de cuando saldría Azucena del baño, para sorpresa mía ninguna chica interrumpió ese tiempo que estuvimos ahí dentro.
El bagre seguía sentado como si nada fuese a ocurrir, apoyado en la pared, mire a mi alrededor: la mesera estaba pintándose las uñas, el cajero estaba preocupado sacando su cutra de la cuenta, el seguridad estaba coqueteando, en el salón habían mesas vacías y al fondo una pareja se toqueteaban a más no poder. Todo iba a salir de maravillas, tendría la jeta de ese imbécil bajo mis botas dentro de un rato y eso me hervía la sangre de emoción. Busque una posible arma y en mi búsqueda encontré un palo de madera que estaba amarrado a un recogedor. Me acerque, lo desate y lo tome. El idiota miraba los videos musicales que pasaban por el televisor.
En los parlantes empezó a sonar:
"I'm your boogie man that's what I am
I'm here to do whatever I can
Be it early mornin' late afternoon
Or at midnight it's never too soon"
Con el palo en manos me dirigí hasta su mesa apartándola de un manotazo; la botella, vasos, platos y restos de comida volaron por los aires, vi su rostro impresionado y antes de que pudiera reaccionar agarre el trozo de madera con ambas manos y firme, rápido, furioso le estampe un maderaso o porrazo o lo que fuese en todo su asqueroso y sudado rostro. Mire rápidamente alrededor y vi: la pareja seguía tocandose, la mesera seguía pintándose las uñas, el cajero guardaba unas cervezas en su mochila y el seguridad ya estaba besándose con una chica. Volví mi mirada hacia el parbulo rápidamente y vi que estaba en el piso sangrando, creo que le había roto la nariz pero igual le metí un botazo en el hocico. Tome nuevamente la madera con las dos manos y haciendo un ademan de meter un pico al suelo, le enterré la madera en el cráneo, fue entonces cuando: la chica grito, la mesera paro y el cajero rompió una botella, para esto agarre el pico de una de las botellas rotas en el piso, el tipo estaba balbuceando, creo que pedía ayuda, el seguridad vino hacia mi y antes de que pudiera amilanarme le grite que no se metiera, que no era su problema, saque unos billetes de mi bolsillo y se los tire. No me dijo nada, lo amenazaba con el pico de botella, la madera la tenia en mis pantalones y a rastras saque al "conquistador".
Una vez fuera tome la avenida que me llevaba hasta el puente que estaba más abajo. Ya en el puente, vi que nadie me había seguido, nadie nos miraba a pesar de ser casi mediodía o quizás un par de horas pasadas. Bajamos hacia el rio, me quite la camisa y moje mi cuerpo. Tuve que meterle la cabeza varias veces dentro del agua para que pudiera reaccionar. Despierto, atolondrado se perdió en la sangre de sus manos un rato, volteo a ver el rio hasta detectar mi sombra sobre la suya, volteo su cara para verme, estaba asustado y antes de que pudiera hablar, con un dedo sobre mi boca le di a entender que el silencio era mejor.
Me puse en cuclillas, con la madera en hombros y mis brazos colgando de el, pensaba en lo que le haría y la opción de que se tragara sus huevos no la descartaba por nada, un escalofrío de emoción me recorría el cuerpo.
Mi diversión recién empezaba...
Creo que la de él, termino hace rato...
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Se recomienda leerse con esta cancion de fondo y en el respectivo orden...
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