El segundero termina su vuelta eterna, el minutero avanza y en ese breve y pequeño recorrido, da fin y a la vez inicio, a una nueva hora.
La paz y tranquilidad de ese oscuro cuarto, se ve quebrantada por el estrépito de una alarma. El silencio se ha roto. El bullicio se prolonga por un poco más de lo normal. Una mano, un brazo emerge de entre un par de frazadas, indecísa avanza, traza un camino aparentemente perdido, pero que ya está aprendido, se posa en un reloj y pone fin al escándalo.
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Puta madre, debería de trabajar en otro lado". Piensa, maldice y sentencia, José Gabriel, que se acurruca por última vez dentro de la cama.
Una pequeña radio, que tiene un USB insertado, repite un sin fin de canciones, que ayudan a conciliar el sueño. La radio emite las canciones a volúmen bajo, para no interrumpir el sueño, si no más bien, para ayudarlo a empezar y a que sea constante.
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Me levantaré cuando acabe esta canción", piensa José Gabriel, que tiene nombre a héroe revolucionario peruano. La idea de su nombre la dió su tío, alegando que si no llevaría ese nombre, no sería su padrino. Y así fue. "
Será In.g Civil" dijo, y ese deseo, esas palabras, se las llevo el viento.
Una breve pausa de tiempo entre el fín de una canción y el inicio de otra, es la señal para que salga de la cama.
Saca la cabeza, extiende el cuerpo aún caliente dentro de la cama y clava una mirada al techo del cuarto, aun oscuro. Abre bien los ojos, se destapa y empieza a salir de la cama. "
Que frío, carajo " piensa, mientras avanza maquinalmente. No ve nada, solo algunas siluetas de los muebles, pero ya se sabe de memoria la dirección, distancia y cantidad de pasos, para llegar al interruptor y hacer la lúz. Tantea la pared, está fría, encuentra el interruptor y enciende la lúz.
El fluorescente parpadea, hace un par de clics antes de prenderse y llenar de una blanca lúz todo el cuarto y ahuyentar las sombras. Por unos instantes no ve nada, esta cegado por la repentina lúz, entonces todo el cuarto cobra vida, eso anima la vista, alegra el ánimo, pero las ganas de dormir y soñar, persisten.
Gabriel quiere seguir durmiendo, quiere mandar al carajo el trabajo, el frío y meterse a la cama, aún caliente y dormir, despertar descansado y desayunar frejoles con tocino o arroz graneado con huevos y platanos fritos con café caliente y jugo de frutas, quiere tener una esposa hermosa, unos hijos hermosos y una mucama sexualmente atractiva y caliente, a la que se cogería de vez en cuando. Mientras piensa lo que quiere, esta desayunando el frío de su cuarto, el frío amanecer. Se alista para el baño. Piensa que estaría mal en serle infiel a su esposa, que para eso mejor ser soltero y tener varias aventuras con mujeres.
El agua fría corriendo entre sus manos lo hace volver en si, y termina de reaccionar cuando moja su rostro y pasa sus manos humedas y frías por todo su cuello. Un escalofrio recorre su cuerpo, como alarmas terminando de despertar su cuerpo. Ve su reflejo en el espejo, su cara humeda y sus cabellos mojados lo saludan y le dan la bienvenida a otro, otro día más.
La música de la radio, llega como un rumor al baño, hace tiempo ya, que tiene en la cabeza un pensamiento sobre el bien y el mal, "
La dualidad humana", piensa él. Muchas personas dicen que al ser humano, la sociedad le dictamina la conducta y pensamiento. Él cree que nó, que si influencia pero que eso no hace al hombre, el hombre nace: o malo o bueno. Que sea educado, influenciado a que se comporte y viva de una manera, eso no le quita al hombre su naturaleza inicial, el pensamiento orígen con el que viene al mundo.
Esta terminando de alistar sus cosas, de alistarse él. — Porqué pensaré tanta huevada. — susurra, para romper el silencio de la musica y la soledad. Apaga el radio y lo guarda en la mochila, "
La musica es elemental" piensa. Pasa por la cocina y coge algunas frutas, que ya empiezan a secarse o a madurar aún más, envejecen, se marchitan.
El sol está por salir, algunos rayos escapan y cubren algunas partes de la ciudad, el ambiente sigue frío, la brisa mañanera aún congela.
La gente se aglomera en el transporte público, "
Somos como atún en una lata de grated". Algunas señoras, gritan: "
¡Oiga chofer! ¡No esta llevando bultos!". Sonríe, por lo vulgar de la escena, "
Como chílla esta mujer" piensa, pero ese es un pensamiento muy egoista, quizas la señora no tuvo la suficiente educación para saber que las cosas se piden de mejor manera, el chofer para saber manejar y el Perú para no dejarse joder. Excusa a la gente por su mal comportamiento
, no quiere amargarse por la conducta ajena, además, ¿Quién es él para decir que está bien o que está mal?, quizás, asi son las cosas, es su orden natural, un aparente equilibrio, se cuestiona y la incomodidad del viaje, pasa a segundo plano.
Estos ultimos años fueron de decisiones fugaces, aventuras espontáneas y una vida bohémia recurrente. Ahora todos los días venían cargados del peso de las decisiones pasadas, se sentía viejo, fracasado, menos.
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Vida de mierda, porque no fuí uno mas y no pensar, dejarme domar y ser una oveja más." Está inmerso en sus pensamientos, cuando llega a sus oídos una cancion que ha visto, es el hit del momento. Una canción de unos
reguetoneros que hacen alusión a una tipa, que es una ninfomana. No la odia ni la detesta, simplemente no le agrada, no le cabe en la cabeza como a la gente, y a las mujeres en especial, les puede agradar tanto esta canción: la cantan, la repiten, la aclaman. La canción pasa, pero se da cuenta que el estribillo, el coro, sigue en su cerebro y empieza a repetirse, a sonar otra vez. A ratos fuerte, claro, a ratos distante, difusa. "
No me jodas, ¡nó!, se me pego esta mierda, ¡nó!", se repite a si mismo, no cree que su cerebro la haya percibido de tal manera que ahora se repite sola,
se le pego. Como escapando a una pesadilla, mueve la cabeza a un lado, a otro, quiere ver alguna salida, escapar, "
Baja esquina, ¡por favor!", pero no, no es así de facil, esto se tomara su tiempo. De pronto se da cuenta, no es él, es un pequeño audifono, que suena cerca de él, repite la canción ya escuchada, y lo atosiga de eso. Una chica a su lado, inmersa como el en sus pensamientos, escucha y mueve sus labios como si cantara, esta escuchando esa canción.
El sol ya empieza a caer casi de pleno en la ciudad, se siente como empieza a calentarse el ambiente. Cruza las calles por donde cae sol, se tarda en los espacios donde este cae, para sentir ese lamído cálido, ese manto que lo calienta y le recuerda a la cama, a la ducha, a los abrazos, al amor. Sigue caminando, consulta su reloj y ve que aún hay tiempo. Se detiene en una zona soleada, "
Puta que rico...", se dice. Por él quedarse ahí, a ser grillado, cocinado, tostado, pero es menester seguír, el trabajo lo espera.