Se nos hacía difícil, por no decir imposible, tratar de aparentar esa compatibilidad con toda la sociedad que vivía a ese estilo del sueño americano. Estudiar para luego trabajar para los ricos, que te daban una miseria de su dinero y que al final terminabas por devolverlo todo, por vivir a ese estilo de vida basada en un consumismo que ellos mismos te implantaban poco a poco, sutílmente, en el cerebro, por medio de esos sus medios de comunicación manipulados.
Era dificil vivir de una manera propia, en un mundo así. Tratar de vivir a la propia usanza, era una misión suicida, un plan kamikaze sin final honorífico, sin final glorioso, ya que; según los demas, vivir así, es algo prohibido, es caer en pecado, y te vuelves en un apestado, en alguien que por vivir fuera del sistema, esta destinado a vivir miserablemente.
Entonces uno recurre a lo poco habitual, recurres al tabu para hacerlo tu aliado y tu mejor arma, te deslizas por la otra cara de la moneda y queriendo o no, te sumerges en un mundo donde la vida es verdadera, donde sabes que la realidad es triste, pero hermosa, donde la muerte no es el final, si no el principio de todo y la flor más hermosa de la vida, el gran premio, que muchos no se merecen. Donde la neblina no existe, donde los hologramas son meras piltrafas de algo ajeno o pasado, donde la ceguera no es más que la carencia de valentia y voluntad.
Es aquí donde, recostado, pensando en las malditas palabras de aquella cita bíblica que no recordaba, me encontraba, siendo cabalgado furiosamente por Estrella, cuyo nombre verdadero era María, y para variar, otro sexo más, sin eyacular. El orgasmo se había convertido en un recuerdo de mi adolescencia, cuando miraba las peliculas de Rocco Siffredi para aprender, según yo, a poseer una mujer.
Se estira, se tensa, me ahorca, y su vagina tiembla, palpita, clama; ella grita, cierra los ojos, hecha la cabeza para atras, quita una mano de mi cuello para llevarla a uno de sus pechos y apretarlo, grita más, pero ahora empieza a gemir y convulsiona, la cojo de la cintura, ahora las nalgas, se las apreto, levanto mis muslos y rodillas, ella balbucea palabras que entiendo correctamente, quiere más, mucho más, y ahora soy yo el que toma el control, la tiro a la cama, me hecho encima de ella, le abro las piernas y entro, la embisto, me toma la cabeza entre sus manos y lleva mis labios a los suyos, la sigo embistiendo, ella y su sexo revientan, lo sé, lo siento, cuando ahora siento que sus gemidos son gritos, y sus gritos son diferentes. Pide que pare, que ya no puede más, y así termina todo, otra vez sin eyacular. Finjo terminar y esbozo una sonrisa de campeón, de realizado, pero es mentira, pero así es este mundo, poso el falo encima de su monte de venus y la miro con deseo, ella tiene un semblante de madre galaxia, veo en sus ojos el big bang. "Putamadre, otra vez me voy a pajear..." pienso, y dormito a su lado.
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Se recomienda leerse con estas canción de fondo:
► The Chase - Alan Reeves, Phil Steele and Phillip Brigham
Se recomienda ver este pequeño video, para el pequeño ensueño:
► The Chase - Alan Reeves, Phil Steele and Phillip Brigham (video)
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