lunes, 21 de julio de 2014

Ultimos días

Y veniamos caminando de las chacras de Sogay, habiamos acampado toda la noche en la cual pasaron y vimos demasiadas cosas.
Mi cuerpo maltrecho, él tambien estaba mal, pero igual cargamos con nuestras cosas y avanzamos, dejamos el campamento abajo, con ellos intentando revivir.
El sol calentaba, no quemaba, la brisa jugaba con nosotros.
Habiamos conversado toda la noche, habiamos llenado las entrañas de ron y atún, tambien pudimos haber ocasionado un incendio de gran magnitud.
Vimos a las cristuras de la noche, de la naturaleza, los seguimos y bebimos con ellos, la naturaleza esa noche jugo y bebio con nosotros.
Pero el frio no perdono y nos acecho, nos calo hasta los huesos, pero sobrevivimos y sonriemos al final.
Caminabamos sobre piedras, con la naturaleza a nuestro alrededor, eramos felices ahí, los dos, con tanto de ella.
No tenia nadie en quien pensar, y él tampoco, solo pensabamos en lo verde de todo.
Con el cuerpo resaqueado y los sentimientos intentando estar vivos. Nada intrigaba, nada molestaba.
En el camino de regreso, juramos recorrer Latinoamerica, parece que la voluntad y el deseo, se quedaron en aquel carro.
¿Te acuerdas? Cantabamos y llorabamos, sin pensarlas las pensabamos, y sonreiamos, ¿te acuerdas? Vinieron los vientos y las hijas de la Naturaleza y bailaron con nosotros, ¿te acuerdas?
Cantamos que la pasariamos bien, y nos amplificamos y nos desvanecimos, nada nos detuvo, nada nos paró. Fuimos frecuencias de millones de megahertz, y como esa canción, esos fueron nuestros ultimos días.
¡Que días!
Nos amplificamos, ahora estamos desvanecidos.



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Se recomienda leerse con esta canción de fondo:
► Zoé - Via Lactea

Tigre Lagarto

Potente resaca, de la ultraviolencia de aquellos días que me han dejado lleno de cicatrices.
Ese vacio existencial que supimos llenarlo con sandeces, ahora que realmente estoy así de solo, me deja el sin sabor de ese tiempo pasado, esa melancolia y nos
talgia de no poder enfrascar el tiempo, y vivirlo para siempre.
Soy un espantapajaros acribillado por todas esas balas de aquellas ellas, que nunca fueron verdaderas.
La voz de tigre no resuena en el interior de su corazón.
Hicimos el amor, y todo quedo sin respuesta, mi bramido se alejo, me quede sin corazón.
Ecos de rugidos,
ecos de latidos,
ecos de sus intentos de amor,
resuenan en mi pecho
y ahora estoy sin voz.

lunes, 7 de julio de 2014

Matrona

Cuando reaccione, estaba tirado sobre pasto en lo que sería una especie de campo abierto, veía como las gotas de lluvia caían una a una sobre mi rostro y como iban mojando mi cuerpo poco a poco...
La sangre de mis prendas y de mi rostro eran lavadas, se las llevaba la lluvia, la brisa despertaba a mis cabellos y no tenia fuerzas para más, no daba más...
Los sucesos se mezclaban en mi mente y hacían de mis recuerdos un torbellino, quería creer que ese era el final, me aferraba a esa idea porque realmente tanto mis sentidos como yo mismo estábamos agotados, cansados y muy gastados por todo esto.
Donde estaría el resto, ¿donde estarían los demás?, pensaba y trataba de recordar como había llegado hasta ahí, las cosas se dieron de una manera que no me las esperaba y ellos tampoco.
Por un momento la lluvia paro y una tranquilidad acompañada de un momento de sol vino; recibí rayos calurosos en mi cuerpo y por un momento fui cegado por esos rayos, tuve paz por unos instantes, hasta que la lluvia y la niebla volvieron. La brisa despertó a mi ser y recién pude ver la falta de una de mis botas y que probablemente ese agujero de mi media era la falta de un dedo, ya que por el cansancio, el estupor y la resaca emocional, no sentía nada, estaba insensible a todas las sensaciones del mundo y también de mi cuerpo.
Moví la cabeza a un lado y a otro, trataba de reconocer el lugar que la niebla me impedía ver, el aroma a la naturaleza despertando que me traía el viento hacia que yo también despertara; al intentarlo me di cuenta que no podía mover casi todo el cuerpo. Empece moviendo los dedos de los pies y note que tenia los dedos completos pero en alguna parte de mis pies tendría algún corte o alguna herida profunda, pero que ya no sangraba.
¿Donde estarían los demás? ¡Rayos!
Cerré los ojos tratando de recordar lo sucedido y solo podía sentir a la naturaleza, hice un intento más por recordar pero fue en vano. La lluvia paró, solo la niebla se movía a mi alrededor humedeciendo todo lentamente.
Empecé a llorar, no recordaba los sucesos de las ultimas horas, pero si venían a mi mente los recuerdos de todas las cosas que había vivido, que habían pasado junto a todos ellos. ¿Porque ahora sentía que ya no eran mis amigos?, ¿porque los sentía lejanos, como personas conocidas de una vida pasada?, los recordaba como pequeñas escenas de una película vieja a blanco y negro, con manchas en la grabación. Sus sonrisas, sus llantos y coleras, todos sus sentimientos se me mostraban muy ajenos a mi, ahí, tirado en medio de la nada, con la niebla manteniendome frio y mojado, en mi interior se estaba dando una avalancha de sensaciones, palabras, juramentos y preguntas, se retorcían y se mezclaban, cuando a pesar de la temperatura muy fría y de estar yo tambien muy frío, un calor empezo a brotar de mi pecho y a manifestarse por mis ojos, que empezaron a llorar. A todo esto, a toda esta secuencia de incomodidades sentimentales, venia una calma, que se mostraba en una figura femenina, que me arrullaba en su recuerdo: mi madre.
Enredaderas invisibles parecían mantenerme aferrado a la tierra, aun de tener una aparente lucidez, no podía pararme ni mucho menos hacer algo para salir de ese letargo, que parecía eterno.
Abrí los ojos, estaba muy lejos de poder sentirme bien o mal, caliente o frío, con mi mano tantee el terreno a mi alrededor, estiraba mis brazos poco a poco, como si fuese ciego, y noté que mi saco estaba tirado cerca a mí. "Será un largo camino a casa. Cuanta falta me haces, seguro me extrañas tu tambien", dije para despertar a mi voz y a mi conciencia.
Una vez de pie, ví que no estaba ni en mi ciudad, como rayos llegue aquí, !carajo¡. La niebla ya estaba más dispersa y pude ver que más alla, estaba mi bota restante, mi Holland & Holland y mi Smith & Wesson.
Escuche un graznido, seguido de el ulular de alguna lechuza o buho, recogí mis pertenencias, sacudí mi saco y así mojado lo vestí. No sabía ni a donde ir, la niebla se había ido y pude ver recién todo a mi alrededor y vi que habían arboles y un pequeño sendero que iría o vendría de algún lugar, intente guiarme por el olfato, pero todo lo que sentía era el olor a la hierba mojada, a la naturaleza, "Iré contra el viento", pensé, y empece a caminar, me sorprendió no cojear, me moría de hambre.

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Se recomienda leerse con esta cancion de fondo:
► Act of demon or work of God

Junio

Una de las cosas que menos me esperaba, o sea, fui inocente al creer que no pasaría por esto, era el verla todos los días y yo seguirla aman...