"Que chucha va a pasar, putamadre. Ese gil de mierda se quizo pasar de
pendejo, que venga pues ahora que lo corto a ese conchasumare." Grite y
sacaba los cuchillos torneadores de mi kit de cuchillos. Ella estaba
entre asustada, palteada y borracha, de todo eso, un poquito de cada
uno.
No era para menos. Desde que habiamos terminado las clases, que
habrian sido las 9 de la mañana, fuimos a su casa, preparamos comida y
chupamos todo el bendito dia. Cervezas y mas cervezas, rones, piscos y
medio whisky, fue el arsenal que, al menos conmigo, sirvio para
desmadrarme no solo fisica, si no tambien mentalmente. No era amo y
dueño de mis actos, no sabia lo que mierdas hacia, o bueno, si sabia
algo...
Poco faltaba para amanecer pero todo aun seguia en
penumbras, yo estaba en polo porque ella tenia mi polera. El frio me
calaba todo.
En nuestra borrachera hicimos (porque no creo haber
hecho todo eso yo solo) huevada y media en su casa, que su hermano, un
brother que ni puta idea de la vida de su hermana, se llego a emputar
tanto que nos boto, nisiquiera me boto a mi solo, si no que a los dos y
estabamos deambulando por las calles.
Intentamos ir a mi casa. Hice
una llamada a mis viejos preguntando si podria llevar a "mi enamorada"
(obvio que no era) y me mandaron al carajo, asi que ella tomo la
decision de gastarse todo su dinero restante, que serian unos 500 soles y
fuimos a seguirla en un hotel.
Yo para ese rato, estaba mas rayado
que tigre, estaba en otra pero con una conciencia plena de todo lo que
pasaba a mi alrededor; pero, claro, no era yo. Quien mierda seria,
aunque creo que si era yo.
"Gabriel, tranquilizate por favor, ya
fue, nadie nos va a joder. Ven, vamos a comprar unos rones y a
seguirla". ¿Pero que coño? ¿Acaso dijo roneS? ¿Seguirla? ¡Contigo me
caso! Bueno, en realidad no.
"Vamos mierda..." Esa fue mi respuesta y
dicho y hecho, compramos dos rones, dos gaseosas, un sixpack de latas
de cerveza, una cajetilla de cigarros, cuatro gatorades y cinco bolsas
de piqueos y papitas fritas. Nose porque carajos no compramos condones
si sabiamos que era obvio que ibamos a tirar todo el tiempo que nos
quedara de conciencia.
Mi voz, era una fabrica de engranajes
oxidados y viejos. Estabamos en la puerta del hotel y la señora tardaba
para abrir la puerta, el frio me tenia de los huevos, no sentia nada de
mi, ni yo mismo me sentia.
"Señora, puede apurarse por favor, me cago de frio" Y mi voz era el motor de un tractor viejo.
La señora se asusto, le pedi disculpas pero le dije que se apurara para
atendernos. Una vez en el cuarto, me di cuenta de que por las puras
huevas, habiamos comprado tanta cojudes, a las justas y combinamos un
ron, encima abrimos un par de latas, chupamos un rato una mezcolanza
entre chelas y trago combinado.
Nos hicimos los huevones y nos
metimos a la cama, yo me quite toda la ropa y me acomode a como pude,
realmente queria dormir, pero la señorita que estaba recostada a mi
lado, tenia lujuria en vez de cerebro y empezo a seducirme.
Mi
naturaleza satira no tardo en reaccionar y mande al carajo todo y ni
tonto ni perezoso me fui al ataque. Prepare el cañon de artilleria.
Habia un tajo por reventar, una mina por explorar, tenia que coronarme
campeon de la liga de borrachos y decirle al frio que podia manosearme
las bolas, pero de manera suave y que mas bien, no se asustara de lo que
estaba por ver.
Tuvimos sexo hasta que nuestros cansados y gastados
cuerpos nos permitieron. La mierda que salia de su boca, nunca la habia
escuchado, pero sacaban lo enfermo de mi, ese yo que solo aparece
cuando estoy a solas en mi cuarto.
El sol entraba de a poquitos en
el dormitorio, como si pidiera permiso para poder alumbrar, facil nos
veria hechos concha y se apiadaria de nuestros ya, en ese rato,
resaqueados cuerpos.
El cuarto olia a todo, abri los ojos a como pude, muy lentamente eso si.
"Gabriel, aun no puedo creer lo de anoche" Cojones, yo ni sabia como me llamaba.
Intentamos reaccionar, ella fue a los servicios para tratar de volver
en si ayudada un poco con el agua. Yo hice lo mismo y tratamos de
revivir con algo de las papitas fritas con los gatorades, el trago y las
cervezas ni las miramos. Prendimos la tele para escuchar musica.
Nuestras idas mentes hablaban solas y tratabamos de entender todo lo de
anoche, nos reiamos y a ratos callabamos serios, eramos complices de
nuestra locura y nos sentiamos tan bien, como mal. Era la resaca en su
maxima expresion.
Paso un tiempo que no recuerdo. El Sol ya
jugueteaba entre nuestros desnudos cuerpos y pude ver su sensualidad de
mujer, tentando a la lujuria que despertaria al Satiro de mi ser.
Y se hizo el coito.
Nos hundimos en un tiempo incontable y nos mezclamos en movimientos tan
ritmicos como caoticos. La eyacule por todos los lados y de todas las
maneras posibles, ella me cubrio con toda su esencia de mujer que era
como estar bebiendo el mejor vino del mundo con los Dioses.
Ese cuarto de hotel, se convirtio por aquel tiempo en nuestros Campos Eliseos.
En el letargo de la satisfaccion concluida, llego a mis oidos una cancion, que se, nunca he de olvidar.
Por cierto, a ella, no la veo ni mas, desde aquel dia desaparecio de mi
vida, pasaron los años, me entere que se caso y creo que espera un
hijo. Mi caprichosa mente ya se olvido de su rostro y de su nombre, pero
ese dia, quedara en mi recuerdo.
un pequeño espacio, para dejar a mi mente a su libre albedrío...
miércoles, 10 de junio de 2015
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