miércoles, 10 de junio de 2015

Piedra Santa

"Que chucha va a pasar, putamadre. Ese gil de mierda se quizo pasar de pendejo, que venga pues ahora que lo corto a ese conchasumare." Grite y sacaba los cuchillos torneadores de mi kit de cuchillos. Ella estaba entre asustada, palteada y borracha, de todo eso, un poquito de cada uno.
No era para menos. Desde que habiamos terminado las clases, que habrian sido las 9 de la mañana, fuimos a su casa, preparamos comida y chupamos todo el bendito dia. Cervezas y mas cervezas, rones, piscos y medio whisky, fue el arsenal que, al menos conmigo, sirvio para desmadrarme no solo fisica, si no tambien mentalmente. No era amo y dueño de mis actos, no sabia lo que mierdas hacia, o bueno, si sabia algo...
Poco faltaba para amanecer pero todo aun seguia en penumbras, yo estaba en polo porque ella tenia mi polera. El frio me calaba todo.
En nuestra borrachera hicimos (porque no creo haber hecho todo eso yo solo) huevada y media en su casa, que su hermano, un brother que ni puta idea de la vida de su hermana, se llego a emputar tanto que nos boto, nisiquiera me boto a mi solo, si no que a los dos y estabamos deambulando por las calles.
Intentamos ir a mi casa. Hice una llamada a mis viejos preguntando si podria llevar a "mi enamorada" (obvio que no era) y me mandaron al carajo, asi que ella tomo la decision de gastarse todo su dinero restante, que serian unos 500 soles y fuimos a seguirla en un hotel.
Yo para ese rato, estaba mas rayado que tigre, estaba en otra pero con una conciencia plena de todo lo que pasaba a mi alrededor; pero, claro, no era yo. Quien mierda seria, aunque creo que si era yo.
"Gabriel, tranquilizate por favor, ya fue, nadie nos va a joder. Ven, vamos a comprar unos rones y a seguirla". ¿Pero que coño? ¿Acaso dijo roneS? ¿Seguirla? ¡Contigo me caso! Bueno, en realidad no.
"Vamos mierda..." Esa fue mi respuesta y dicho y hecho, compramos dos rones, dos gaseosas, un sixpack de latas de cerveza, una cajetilla de cigarros, cuatro gatorades y cinco bolsas de piqueos y papitas fritas. Nose porque carajos no compramos condones si sabiamos que era obvio que ibamos a tirar todo el tiempo que nos quedara de conciencia.
Mi voz, era una fabrica de engranajes oxidados y viejos. Estabamos en la puerta del hotel y la señora tardaba para abrir la puerta, el frio me tenia de los huevos, no sentia nada de mi, ni yo mismo me sentia.
"Señora, puede apurarse por favor, me cago de frio" Y mi voz era el motor de un tractor viejo.
La señora se asusto, le pedi disculpas pero le dije que se apurara para atendernos. Una vez en el cuarto, me di cuenta de que por las puras huevas, habiamos comprado tanta cojudes, a las justas y combinamos un ron, encima abrimos un par de latas, chupamos un rato una mezcolanza entre chelas y trago combinado.
Nos hicimos los huevones y nos metimos a la cama, yo me quite toda la ropa y me acomode a como pude, realmente queria dormir, pero la señorita que estaba recostada a mi lado, tenia lujuria en vez de cerebro y empezo a seducirme.
Mi naturaleza satira no tardo en reaccionar y mande al carajo todo y ni tonto ni perezoso me fui al ataque. Prepare el cañon de artilleria.
Habia un tajo por reventar, una mina por explorar, tenia que coronarme campeon de la liga de borrachos y decirle al frio que podia manosearme las bolas, pero de manera suave y que mas bien, no se asustara de lo que estaba por ver.
Tuvimos sexo hasta que nuestros cansados y gastados cuerpos nos permitieron. La mierda que salia de su boca, nunca la habia escuchado, pero sacaban lo enfermo de mi, ese yo que solo aparece cuando estoy a solas en mi cuarto.
El sol entraba de a poquitos en el dormitorio, como si pidiera permiso para poder alumbrar, facil nos veria hechos concha y se apiadaria de nuestros ya, en ese rato, resaqueados cuerpos.
El cuarto olia a todo, abri los ojos a como pude, muy lentamente eso si.
"Gabriel, aun no puedo creer lo de anoche" Cojones, yo ni sabia como me llamaba.
Intentamos reaccionar, ella fue a los servicios para tratar de volver en si ayudada un poco con el agua. Yo hice lo mismo y tratamos de revivir con algo de las papitas fritas con los gatorades, el trago y las cervezas ni las miramos. Prendimos la tele para escuchar musica.
Nuestras idas mentes hablaban solas y tratabamos de entender todo lo de anoche, nos reiamos y a ratos callabamos serios, eramos complices de nuestra locura y nos sentiamos tan bien, como mal. Era la resaca en su maxima expresion.
Paso un tiempo que no recuerdo. El Sol ya jugueteaba entre nuestros desnudos cuerpos y pude ver su sensualidad de mujer, tentando a la lujuria que despertaria al Satiro de mi ser.
Y se hizo el coito.
Nos hundimos en un tiempo incontable y nos mezclamos en movimientos tan ritmicos como caoticos. La eyacule por todos los lados y de todas las maneras posibles, ella me cubrio con toda su esencia de mujer que era como estar bebiendo el mejor vino del mundo con los Dioses.
Ese cuarto de hotel, se convirtio por aquel tiempo en nuestros Campos Eliseos.
En el letargo de la satisfaccion concluida, llego a mis oidos una cancion, que se, nunca he de olvidar.
Por cierto, a ella, no la veo ni mas, desde aquel dia desaparecio de mi vida, pasaron los años, me entere que se caso y creo que espera un hijo. Mi caprichosa mente ya se olvido de su rostro y de su nombre, pero ese dia, quedara en mi recuerdo.

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Junio

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