viernes, 21 de enero de 2022

Tres

He tenido un sueño premonitorio, que me dijo la verdad, entera, en el que me vi llorando, en circunstancias antiguas que se repiten, anteriores a mi existencia.

Fueron tres pequeños, dos varones y una niña, quienes me miraban y los miraba, hermosos, puros, bellos con fuerzas enormes para conquistarlo todo, fue la niña que quiso andar y quise guiarla y andar con ella, fue lo ajeno que me detuvo y en esos sueños, estuve llorando con el puño cerrado mordiéndome los labios.

¿Qué son esos mensajes que intenta darme la vida?

¿De cuándo son esas intenciones que llegan a mi en murmullos solo en sueños?

Desnudar al alma es un acto indoloro, falso aquello que sea así.

Hoy a diferencia de otros días, tengo la tristeza amarga, hay un sol negro que me cubre y tengo que luchar, la respuesta es esa, el consejo antiguo que me llega, es seguir, tres voces anteriores a mi y a muchos, se han presentado de manera etérea para darme el impulso y guiarme, demostrarme que la alegría está en la apertura de mis manos y el grito potente de mi pecho.

Hay tristeza porque hay confusión, estoy perturbado y el ancla que creí lanzar al fondo de mi mar, se ha roto, vuelven entonces aguas negras y embravecidas y mojan mis pies, humedecen los dedos y acarician mis talones.

Irónica es la vida, pero es esta su naturaleza que la hace también hermosa y bella, ante la calamidad, llamo en silencio a mi corazón que en respuesta, me cubre con su amor indiscriminado e inmisericorde.

Resultados infinitos se muestran, propuestas paralelas ¿cómo saber que la decisión fue la correcta?

Vuelven los menores a presentarse, me abrazan, me saludan, lo que era un sol negro es ahora una luna roja que me cubre y ante desiertos impostergables me postra.

Hay un remanso que me inquieta, quizás las circunstancias no debieron ser así, quizás inclusive muchas cosas, pero ya es nada ahora, cierro los ojos y me dejo ser, en esa quietud otra vez llorando, encuentro hermosa la muerte.

Hubo durante algún tiempo, algo muy parecido al amor, caen las cortinas, se abre el cielo y ante un celeste claro y despejado, Apolo me sonríe radiante, me da la mano y a diferencia de Icarus, en su regazo me avalancho.

Tuve un sueño, recuerdo; hubieron tres, comento. La belleza del momento es sublime.

Un ronroneo me despierta, mis ojos detectan al mundo, una garra me saluda y ante una fría mañana, el regalo de la noche me tiene cálido.

Junio

Una de las cosas que menos me esperaba, o sea, fui inocente al creer que no pasaría por esto, era el verla todos los días y yo seguirla aman...