Creo que era el doceavo día consecutivo que volvía a comer arroz con huevo frito y mientras la luna se preparaba para dormir en una madrugada serena con olor a frío, la tercera cajetilla de cigarros se desvanecía entre mis dedos diestros, al fondo, sin la fuerza para romper la calma, unas golondrinas piaban por comida, mis piernas estaban frías al igual que mis dedos, las orejas heladas y la poca ropa no diluían la mirada de los mil metros que tenía sostenida hace ya varias horas.
Mi pareja me dejó cuando se cansó del poco dinero y de mi afición por los videojuegos, ese poco dinero cada vez a punto de desaparecer, la cabeza la tenía destrozada, dudaba en si optar por una vida normal o seguir creyendo en eso que tenía en mente, poco a poco la lucha por ese sueño se convirtió en pesadilla y es que la vida suele poder más, mucho más te cuento que lo que podamos creer, leía a Withman, a Bukowski y al viejo Borges para poder hacer llevaderos los días, que curioso era todo esto, estaba dedicando mi vida a los videojuegos y ni tiempo para jugar tenía.
Todo comenzó cuando gran parte de mis ahorros se fueron en la gestión de un festival que, según mis amigos y conocidos, iba a ser nuestro primer gran paso para empezar a tener invitaciones y con eso ganancias económicas para gestar una productora y crear algo distinto a nivel no solo loca, sino también nacional.
Me terminó estafando la institución pública que en un inicio me prometió apoyo y ayuda, como era el encargado, todo el peso y responsabilidad cayo en mi, tuve que pedir prestado a familiares y amigos, ya que nunca había sacado un préstamo y por más que trabaje durante años con planilla, ningún banco podía darme crédito, pude pagarle a todos excepto a mi familia.
Mi cabeza sumergida en mis rodillas, el cigarrillo que agoniza en mis dedos, el ambiente está helado, falta una hora para el amanecer y el frío arrecia, no lo siento, mi cabeza es un nudo de pensamientos, aún no me decido porque muy adentro de mi ser, hay un pequeño fuego, una mechita que está encendida y que me dice que aguante un poco más, ¿pero cuánto es eso?
Al amanecer, mientras caminaba de retorno a casa, contaba los pocos días que quedaban para que me corten todos los servicios y ahí, declararme en quiebra completa, mi gato estaba igual de flaco que yo, se mezclaba entre mis piernas, un día intenté escribir una historia sobre esto que me pasaba, le comenté a varias personas y a nadie le importó, a nadie le interesó, todos me echaban la culpa porque fui muy confiado y que ese fue mi pecado y el inicio de mi fracaso: confiar.
¿Es este el precio de soñar?
Al llegar, veo que me quedan exactamente siete kilos de arroz, aproximadamente una taza de aceite, una cabeza de ajo medio seca y exactamente, ocho huevos. Si como a uno por día, me aguantan exactamente una semana y un día, después, creo que solo tendré gas y arroz. Mis servicios caducan en aproximadamente quince días.
Estoy realmente en una situación complicada, pero eso es verla solamente desde un ángulo, ya que si analizamos las horas y las posibilidades y probabilidades que se abren, si bien pocas, no son nulas.
Me convierto en un hombre con pocas o mejor dicho, unas cuantas opciones por tomar, tengo que alcanzar el milagro en menos de dos semanas, tengo catorce días para convertirme en un éxito humano y económico...
¿Qué hago?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario